El cruento conflicto que ha afectado Siria en los últimos 16 meses ha adquirido otra dimensión después que la Cruz Roja internacional declaró que ya se trataba de una guerra civil, un estatus que podría implicar posibles procesos de crímenes de guerra.

La declaración de la Cruz Roja fue hecha después que los observadores de las Naciones Unidas reunieron nuevos detalles sobre lo sucedido en un poblado donde se informó que murieron decenas de personas en un ataque del régimen. Después de una segunda visita en Tremse el domingo, el grupo afirmó que las tropas sirias fueron de puerta en puerta en una pequeña comunidad agrícola, verificando los documentos de identidad de los habitantes y luego asesinando a algunos y llevándose a otros.

El informe de la ONU señaló que el ataque parecía estar dirigido a desertores del ejército y activistas.

"Charcos de sangre y rastros de sesos fueron vistos en varias viviendas", dijo la ONU en un comunicado.

Siria negó las acusaciones de las Naciones Unidas, que indicaba que las fuerzas del gobierno usaron armas pesadas tales como tanques, artillería y helicópteros durante el ataque del jueves.

El portavoz de la cancillería, Jihad Makdissi, dijo que la violencia del jueves no fue una masacre, sino una operación militar contra combatientes armados que habían tomado control de la aldea de Tremse.

"Lo que sucedió no fue un ataque contra civiles", le dijo Makdissi a reporteros el domingo en Damasco. Indicó que 37 hombres armados y dos civiles murieron, un número menor de que denunciaron los activistas de oposición, algunos de los cuales calcularon un centenar.

"Lo que ha sido dicho del uso de armas de grueso calibre es infundado", afirmó Makdissi.

Pero la ONU ya implicó a las fuerzas de Assad en el ataque. El jefe de la misión observadora de la organización dijo el viernes que monitores estacionados cerca de Tremse vieron al ejército emplear armas pesadas y helicópteros artillados.

La evaluación hecha por el Comité Internacional de la Cruz Roja es una referencia importante que permite a las partes de un conflicto determinar qué cantidad y qué tipo de fuerza pueden o no usar.

El portavoz del CIRJ, Hicham Hassan, dijo en Ginebra que el derecho humanitario se aplica ahora en cualquier lugar que ocurran hostilidades en Siria, donde los combates se han propagado más allá de los puntos más conflictivos de Idlib, Homs y Hama.

El derecho humanitario internacional otorga a las partes de un conflicto el derecho de usar la fuerza apropiada para lograr sus objetivos. Pero los ataques a civiles y el maltrato o muerte de detenidos pueden constituir crímenes de guerra.

"Ya estamos hablando de un conflicto armado no internacional en el país", señaló Hassan.

El CIRJ había restringido hasta ahora su evaluación sobre la magnitud del conflicto a las zonas más afectadas.

"Las hostilidades se han diseminado a otras áreas del país", declaró Hassan a The Associated Press. "El derecho humanitario internacional se aplica a todas las áreas donde haya hostilidades".

Los combates son los más recientes del levantamiento contra Assad, que los activistas afirman han dejado más de 17.000 muertos. La violencia continuaba el domingo, con más combates en los alrededores de Damasco.

Lo que la Cruz Roja dice "siempre tiene más poder de persuasión", destacó Louise Doswald-Beck, catedrática de derecho internacional en el Instituto de Graduados de Ginebra. En términos legales, eso significa ninguna corte podría decidir de manera distinta.

"Es por eso que lo sucedido en Tremse es interesante", agregó.

Stephen M. Saideman, catedrático de la Escuela de Asuntos Internacionales Norman Paterson de Ontario, Canadá, duda que la declaración de la Cruz Roja pueda cambiar el significado en las partes beligerantes.

Assad y sus seguidores no dejarán de combatir o cambiar sus tácticas porque tienen mucho que perder, dijo Saideman. La oposición "puede sentirse alentada por esto, pero han estado peleando una guerra civil por algún tiempo. Por lo cual no es claro que este anuncio mejore sus posibilidades de reclutar o de reducir las divisiones entre los muchos grupos rebeldes".

Los observadores de la ONU ingresaron el sábado a Tremse, una comunidad de 6.000 a 10.000 habitantes en la región agrícola a orillas del Río Orontes, al noroeste de la ciudad de Hama. Cuando ingresaron a las casas hallaron charcos de sangre, así como balas y proyectiles de morteros y de artillería, lo cual añade detalles a lo que los activistas opositores consideran uno de los acontecimientos más sangrientos desde el inicio de la sublevación en el país.

La cifra de los muertos en Tremse oscilan entre 100 y 152. Algunas decenas de los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes en aldeas vecinas, incluidos cadáveres quemados hasta el grado de que fue imposible identificarlos.

La verificación de los hechos de manera independiente es casi imposible en Siria, uno de los países más restrictivos del Medio Oriente, que prohibe el trabajo independiente a la mayoría de los medios de comunicación.

Los observadores están en Siria como parte de un frágil plan de paz del enviado especial de la ONU, Kofi Annan.

La violencia en Tremse fue el más reciente de una serie de ataques cruentos en la rebelión que cumple 16 meses contra Assad. En la revuelta han muerto más de 17.000 personas, según activistas.

Aunque una gran parte de la comunidad internacional se ha vuelto contra Assad, Damasco tiene todavía algunos aliados clave, como Rusia e Irán. El Kremlin anunció el domingo que Annan se reunirá el martes con el presidente Vladimir Putin.

El canciller iraní, Alí Akbar Salehi, dijo también el domingo que Irán está dispuesto a conversar con grupos opositores y emisarios gubernamentales de Siria, de acuerdo con la agencia oficiosa de noticias ISNA.

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Jordans reportó desde Berlín.