La secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton apremió el domingo a Egipto para que comprometa con "una democracia fuerte y duradera" que proteja los derechos de todos los ciudadanos, en un llamado tanto a los simpatizantes del presidente islamista recién elegido como a las minorías temerosas de ser reprimidas por el nuevo gobierno.

Estados Unidos estará "atento a que cualquier gobierno elegido apoye la inclusión, haga que el talento de cada egipcio pueda servir en la construcción de un nuevo futuro para este antiguo e increíblemente importante país", dijo Clinton ante un grupo de prominentes mujeres.

De visita en un Egipto sumido en un estancamiento político durante la nueva época sin Hosni Mubarak, Clinton osciló entre reuniones con el nuevo presidente, el islamista Mohamed Morsi, y los generales que tomaron el poder tras la renuncia de Mubarak.

Clinton intentó ejercer la influencia que todavía tiene Washington con el jefe del ejército que genera opiniones encontradas en el país entre quienes ven a las fuerzas armadas como una amenaza a la democracia y quienes las apoyan como un garante de estabilidad.

La transición política fue el tema central en las conversaciones con mariscal del campo Hussein Tantawi, al igual que las necesidades económicas de Egipto. Clinton delineó luego la posición estadounidense durante el encuentro con destacadas mujeres egipcias.

"Vine a El Cairo, en parte, para enviar el muy claro mensaje de que Estados Unidos apoya los derechos, los derechos universales de todas las personas", afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense. "Apoyamos la democracia. Pero la democracia tiene que ser más que meras elecciones. Debe significar que la mayoría proteja los derechos de la minoría".

Señaló que "los egipcios han sacrificado tanto para llegar a este momento" y que "una democracia fuerte y duradera que respete el imperio de la ley, que proteja los derechos de todos es el mejor sendero para que los egipcios materialicen sus aspiraciones".

Clinton desea que los militares colaboren con las nuevas autoridades islamistas en una transición plena hacia un gobierno civil. Pero ahora que Estados Unidos aprobó otra entrega considerable de asistencia militar, era imprecisa la influencia que Washington tiene mientras busca estabilizar a Egipto y construir una nueva relación con el otrora firme aliado árabe de Estados Unidos.

Poco después de la reunión con Clinton, Tantawi avivó el conflicto cuando dijo que las fuerzas armadas no permitirán que "cierto grupo" domine a Egipto. Tantawi no identificó a ninguna organización pero sus declaraciones hechas en la ciudad de Ismalia estuvieron claramente dirigidas al partido gobernante, la Hermandad Musulmana de Morsi.

La junta de generales encabezada por Tantawi redujo las facultades de Morsi en la víspera de su investidura el mes pasado y aplicó una decisión judicial para disolver al parlamento, dominado por los islamistas. El conjunto de las acciones crearon un ambiente en que se ignora claramente quién controla el país y hacia dónde se dirige.