El veterano base Jason Kidd, que esta semana firmó con los Knicks de Nueva York como agente libre, fue detenido la pasada madrugada por la policía en el área residencial de Southampton Village al protagonizar un accidente mientras conducía en estado de embriaguez.

De acuerdo al informe policial de Southampton Village (Nueva York), Kidd, de 39 años, fue acusado de un cargo menor por conducir bajo los efectos del alcohol.

Según un portavoz oficial de la policía local, Kidd sufrió lesiones menores y fue trasladado al Southampton Hospital, de donde fue dado de alta y trasladado a la jefatura de policía para ser procesado, y donde permaneció hasta hoy por la mañana que fue puesto en libertad, bajo su propia responsabilidad.

La información oficial de la policía no indica si a Kidd le hicieron la prueba de la alcoholemia mediante el sistema del aliento.

Ni el agente del veterano jugador ni los Knicks han hecho comentario alguno sobre el arresto de Kidd, que la pasada temporada jugó con los Mavericks de Dallas y firmó con los Knicks por un año y tres millones de dólares como agente libre.

Kidd, diez veces seleccionado para el Partido de las Estrellas, tendrá que presentarse ante un juez, sin que hasta el momento se conozca la fecha y, de ser encontrado culpable del cargo de conducir en estado de embriaguez, podría ser sentenciado a un año de cárcel.

El veterano jugador, antes de llegar a los Mavericks, con quienes ganó el título de campeones de liga en la temporada del 2010-11, había residido antes en Nueva York después que jugó con los Nets de Nueva Jersey, ahora convertidos en los Nets de Brooklyn, a los que llevó dos veces a las finales de la NBA.

Kidd mantuvo su residencia en Nueva York, donde sus hijos han continuado viviendo.

El nuevo jugador de los Knicks no ha sido ajeno a los problemas con la ley después que en el 2001, mientras pertenecía a los Suns de Phoenix, fue arrestado y acusado de violencia doméstica, para luego admitir que había golpeado a su exesposa.

Kidd, que ha ganado dos medallas de oro con el equipo olímpico de Estados Unidos, es segundo en la lista de todos los tiempos de bases robadas (2.559), solo superado por el legendario John Stockton (3.265).