El fantasma de las lesiones volvió a la organización de los Cavaliers de Cleveland y esta vez en la persona de su jugador franquicia, el base australiano Kyrie Irving, que se fracturó la mano derecha de forma accidental mientras se entrenaba en Las Vegas (Nevada).

La frustración para los Cavaliers no solo se da por tener que afrontar una nueva lesión sino por la manera cómo se generó cuando el propio Irving, tras haber terminado un entrenamiento con el resto de compañeros, quiso seguir en el gimnasio y el mismo golpeó una pared con la mano que se fracturó.

Aunque Irving, que regresó ya a Cleveland, tendrá que ser examinado por los doctores del equipo y lo que ya es seguro en los Cavaliers es que deberá pasar por el quirófano en los próximos días para corregirle la fractura.

El proceso completo de recuperación no se conocerá hasta que los doctores vean la gravedad de la fractura, pero se espera que el periodo no será inferior al mes y medio, lo que garantiza que estará recuperado cuando den comienzo los entrenamientos de pretemporada.

Pero cuando hay una fractura, los doctores tratan de ser cautelosos hasta no ver cómo va todo el proceso de rehabilitación y más si en el caso de Irving es la mano con la que tira a canasta.

Irving, seleccionado el año pasado con el número uno en el sorteo universitario de la NBA, concluyó su primera temporada con promedios de 18,5 puntos, 5,4 asistencias y 3,7 rebotes que le permitieron ser nombrado Novato del Año.

El propio Irving, de 20 años, reconoció al confirmarse la fractura que había sido algo "estúpido" y que debería tener más cuidado con su cuerpo y ser responsable con su salud.

Los Cavaliers no han podido hacer ningún fichaje importante en lo que va del descanso veraniego y su esperanza es que los jóvenes valores y el pívot brasileño Anderson Varejao lleguen a la nueva temporada en plenitud de forma física y sin problemas de lesiones.

El entrenador de los Cavaliers, Byron Scott, reconoció que siempre que se lesiona un jugador, aunque se encuentre en vacaciones, es algo que no ayuda para nada al equipo de cara a la futura competición.

"Una lesión siempre deja algún tipo de secuela y por lo tanto lo mejor es evitarlas a como de lugar", subrayó Scott, que entra en su tercera temporada al frente del equipo, del que se hizo cargo antes que el alero LeBron James decidiese dejar la institución para irse con los Heat de Miami.