Los observadores de la ONU que investigan la reciente matanza reportada en Siria ingresaron el sábado a la aldea donde, según activistas, las fuerzas del régimen mataron a decenas de personas.

Por su parte, el gobierno de Turquía condenó a su par en Damasco y le advirtió que los sirios le "harán pagar" por esas masacres.

Un equipo de observadores en 11 vehículos llegó a la aldea central de Tremseh tras recibir la confirmación de que se había establecido un cese al fuego, informó Ahmad Fawzi, portavoz de la misión de la ONU en Siria.

La visita es la primera mirada de extranjeros en el sitio donde, de acuerdo con los activistas, fueron muertas al menos 150 personas por las fuerzas del régimen que bombardearon el pueblo antes de ingresar junto con milicianos progubernamentales.

"Hemos enviado hoy una patrulla bien constituida para buscar la verificación de los hechos", indicó Fawzi.

Los detalles de lo ocurrido siguen siendo imprecisos. El gobierno sirio afirma que 50 personas murieron el jueves en Tremseh cuando sus fuerzas se enfrentaron con "pandillas armadas" que aterrorizaban a los aldeanos.

El régimen dice que sus adversarios son terroristas y pandilleros.

Las Naciones Unidas responsabilizaron el viernes a las fuerzas gubernamentales del ataque en Tremseh e indicaron que los observadores de la ONU ubicados cerca del pueblo vieron que éste fue atacado por fuerzas gubernamentales con armas de grueso calibre y helicópteros.

Los gobernantes de varios países del mundo criticaron al régimen del presidente Bashar Assad por el caso de Tremseh, donde se afirma que ocurrió la peor de una serie de matanzas atribuidas a las fuerzas gubernamentales en los últimos meses.

Los activistas opositores aseguran que más de 17.000 personas han muerto desde que comenzó la revuelta contra el gobierno de Assad en marzo de 2011. La nueva matanza denunciada suscita nuevas dudas sobre las acciones internacionales en busca de una salida diplomática al conflicto.

Turquía, otrora aliada de Assad, fustigó el sábado al gobierno sirio por la matanza en Tremseh.

"Esas masacres perversas, esos intentos de genocidio, ese salvajismo inhumano no son otra cosa que los pasos de un régimen que va de salida", dijo el primer ministro turco, Tayyip Erdogan. "Tarde o temprano esos tiranos de manos ensangrentadas se irán y el pueblo de Siria les hará pagar a fin de cuentas".

En tanto, un atacante suicida detonó el sábado una bomba en su automóvil en la ciudad importe más cercana a Tremseh en un atentado que mató a tres civiles y un efectivo de seguridad, informó la agencia noticiosa estatal siria.

SANA dijo también que el atacante, que ocultó el explosivo debajo de cebollas, se inmoló en la ciudad de Muhrada.

El organismo activista Observatorio Sirio por los Derechos Humanos indicó que el ataque fue contra la sede local de seguridad militar. Ambos informes dijeron que murieron dos mujeres y un niño.