Los pobladores de las localidades del suroeste de Colombia afectadas por la reciente actividad guerrillera y de las fuerzas de seguridad afrontan una "delicada situación humanitaria", advirtió hoy en Bogotá la Defensoría del Pueblo.

La dependencia estatal sostuvo que la crisis humanitaria en las zonas de conflicto del departamento del Cauca "se ha agudizado" en los últimos días por efecto de la confrontación, que tiene a los civiles en medio del fuego cruzado.

La situación fue constatada por una comisión de la Defensoría del Pueblo que el viernes realizó una gira por Caloto, Jambaló, Toribío, Miranda y otros municipios caucanos que han sufrido los rigores de las acciones de las FARC y de los choques de esta guerrilla con las tropas militares.

La misión la conformaron el defensor del Pueblo del Cauca, Víctor Meléndez, y los delegados de la sede central de la entidad para los derechos de los pueblos indígenas, Horacio Guerrero, y del Sistema de Alertas Tempranas (SAT), Jorge Enrique Calero.

En un informe sobre su visita, los comisionados resaltaron que las recientes acciones rebeldes dejan "la muerte y heridas a personas civiles, el desplazamiento forzado de la población, daños a viviendas, instalaciones públicas y a la infraestructura de comunicaciones".

Un niño y dos aviadores militares murieron la semana pasada en el Cauca en acciones asociadas al conflicto, mientras que al menos otras quince han resultado heridas, en tanto que casi 3.000 se han desplazado para huir de los choques armados.

Los comisionados de la Defensoría del Pueblo tuvieron como interlocutores a autoridades locales, oficiales de las fuerzas de seguridad y dirigentes de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acín) y el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric).

La Acín reúne a las autoridades del pueblo de los nasas o paeces, etnia con unos 100.000 miembros y que el pasado 8 de junio se declaró en "resistencia permanente" para reclamar la autonomía que la Constitución del país le concede a esta minoría.

En virtud de ella, los nasas exigen la retirada de las fuerzas de seguridad y de los guerrilleros presentes en sus territorios ancestrales, para cuya protección cuentan con la llamada Guardia Indígena, cuerpo armado con bastones de madera.