El presidente François Hollande consideró inaceptable el sábado un plan de PSA Peugeot-Citroën de eliminar 8.000 empleos y dijo que debe ser renegociado.

La automotriz francesa anunció la medida el jueves junto con su intención de cerrar una fábrica importante al norte de París con el fin de controlar sus pérdidas por una caída en las ventas. Los empleados protestaron el mismo día y los sindicatos convocaron a más manifestaciones.

En una entrevista por televisión en el Día de la Bastilla, el presidente consideró que el plan era "un golpe" para los trabajadores, sus familias y sus comunidades. Dijo a los entrevistadores de las cadenas TF1 y France-2 que el proyecto "no es aceptable tal como está y por lo tanto no será aceptado".

Hollande, que asumió en mayo, dijo que el gobierno desea que un experto evalúe las finanzas de Peugeot y haga recomendaciones a la compañía. El gobierno presentará pronto un plan para la industria automovilística, agregó, que incluye incentivos encaminados a fomentar la venta de automóviles de fabricación nacional.

Durante su campaña presidencial, Hollande prometió "reindustrializar" Francia, afianzar el sector de manufactura e impedir que los empleos se vayan a Asia. La industria automovilística será su primer gran desafío en ese empeño.

Al igual que sus competidoras, Peugeot-Citroën se encuentra en apuros y advirtió que encara una pérdida de 700 millones de euros (850 millones de dólares) en el primer semestre del año. La firma quiere ahorrar 1.000 millones de euros en momentos en que intenta competir en el estancado mercado europeo.

Padece particularmente en medio de una caída de ventas en el sur de Europa y vio caer las ventas en un 20% en el continente en el primer trimestre.

Pero Hollande no quiere que Peugeot atribuya todas las culpas a la economía europea en general. Dijo que la empresa comparte responsabilidad por sus problemas y acusó a su conducción de ocultar el plan de reducción de costos hasta después que asumiera la presidencia, diciendo que esa demora equivalía a una mentira.

Durante la campaña, la prensa francesa informó que los asesores del entonces presidente Nicolas Sarkozy, que competía con Hollande, presionaban a los ejecutivos de la compañía para que evitaran formular anuncios de grandes despidos.

Philippe Varin, presidente de Peugeot-Citroën, reconoció el viernes que la decisión de despedir a los empleados fue tomada anteriormente en el año, pero que fue postergada porque la empresa no quería que ello fuera un motivo de preocupación durante la campaña electoral.