La gobernación de Acre, estado brasileño en la frontera con Perú y Bolivia, lanzó hoy el primer plan del país para la conservación de los recursos hídricos de la Amazonía, la cuenca que cuenta con la quinta parte de las reservas de agua potable del mundo.

El conjunto de medidas anunciadas este viernes en la ciudad de Río Branco por el gobernador de Acre, Tiao Viana, contempla el planeamiento de la gestión del agua en la región, así como su consumo responsable y la conservación de la selva amazónica.

La intención de la gobernación es mejorar y controlar las nacientes de los principales afluentes del río Acre, que sufren problemas de contaminación que afectan a la población.

Viana explicó a Efe que existe una negociación "muy avanzada" con Perú y Bolivia, países de donde proviene el caudal de los ríos de la región, para la consecución de los objetivos hídricos.

Una de las acciones del plan es la implantación de una red de seguimiento de la calidad del agua en los principales ríos y manantiales de las cuencas fluviales amazónicas.

Este planeamiento incluye ayudas económicas y formación para los productores locales, así como el control del desarrollo de cosechas de productos como azaí, castaña y arroz.

"El plan permitirá que la sociedad esté preparada para enfrentar situaciones de conflicto y disputas por el uso del agua", dijo a Efe el coordinador del proyecto Agua para la Vida de la organización no gubernamental WWF Brasil, Glauco Kimura de Freitas.

El plan supone un "cambio de mentalidad" en torno a la prioridad del uso del agua como recurso económico y comercial, según Kimura.

"La prioridad para la conservación del ecosistema es que el agua sea usada para el consumo por parte de animales y plantas, y no para hidroeléctricas", agregó el representante de WWF Brasil.

El secretario de Medio Ambiente de Acre, Edgar de Deus, admitió que el plan enfrenta los problemas provocados por la deforestación.

"El ochenta por ciento de la actividad maderera en la región amazónica era ilegal hasta 1999, mientras que ahora el 96 por ciento se realiza con un planteamiento sostenible", señaló De Deus a Efe.

El secretario destacó que Acre está colocando en práctica algo que fue presentado como novedad en la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, celebrada en junio en Río de Janeiro.

WWF y el banco HSBC participan con las autoridades regionales en el desarrollo de este proyecto, cuyo objetivo es defender los ríos proveedores de agua dulce, mitigar la producción de dióxido de carbono en las grandes ciudades, conservar la biodiversidad de la selva tropical y promover conciencia ecológica en la sociedad.

El plan también prevé acciones para paliar los efectos de las crecidas de los ríos, comunes entre noviembre y febrero, la época de lluvias en la región.

Los asentamientos rurales del estado de Acre fueron afectados por las inundaciones de febrero pasado que destruyeron parte de la producción agrícola y ganadera de la región.

La inundación de comienzos de este año, que afectó a más de 100.000 personas, según las autoridades, supuso la mayor crecida del río Acre desde 1997.