La presidenta Dilma Rousseff criticó el viernes la política de austeridad adoptada por España y otros países europeos para enfrentar su crisis financiera y aseguró que Brasil seguirá un camino diferente.

La gobernante brasileña insistió en que su gobierno mantendrá sus políticas sociales pese a un entorno económico adverso por la crisis en los países ricos, al inaugurar una plataforma petrolera en el estado nororiental de Bahia.

"Varios países del mundo están haciendo lo siguiente: cortan el décimo tercer salario, como fue el caso de España esta semana, cortan 30% del salario de los concejales, aumentan los impuestos y el país va de mal en peor. Hay países europeos con un desempleo de 25%", manifestó Rousseff en la ceremonia, en otra alusión a España.

España adoptó esta semana estrictas medidas de austeridad que incluyen reducciones salariales y aumentos de impuestos para salir de la crisis financiera que afecta al país.

En Brasil, el gobierno adoptó medidas de estímulo a la economía como reducciones de impuestos y cortes en las tasas de interés para fomentar la inversión y el consumo.

Aún así, en el primer trimestre del año el crecimiento del producto interno bruto alcanzó apenas 0,2% y el índice de actividad económica del Banco Central registró un decrecimiento de 0,02% en mayo después de un alza de 0,22% en abril.

Rousseff aseguró que su gobierno busca un camino diferente al europeo para esquivar los efectos de la crisis y citó la reducción en las tasas de interés, acciones para evitar la valorización de la moneda local --el real-- con el fin de evitar que mine la competitividad de la industria local y la reducción de impuestos para abaratar los precios de los productos industrializados.

"Puedo asegurarles que mi gobierno está atento a esta situación internacional para garantizar que (la economía) tenga el mejor desempeño posible y salga de la crisis aprovechando las oportunidades que una crisis trae", sostuvo la presidenta.