La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, criticó hoy a los Gobiernos de los países europeos que han anunciado cortes de derechos laborales para salir de la crisis y abogó por adoptar políticas que favorezcan a los trabajadores.

"Varios países del mundo están cortando el decimotercer salario, como es el caso de España esta semana, cortan en 30 por ciento el salario de los concejales, aumentan los impuestos y el país va de mal en peor", afirmó Rousseff en un discurso en la localidad de Maragojipe (Bahía, noreste) con motivo del bautismo de una plataforma petrolífera.

Rousseff señaló que las medidas de austeridad se han adoptado mientras que el desempleo ha crecido hasta afectar al 25 por ciento de la población activa y a "la mitad" de los jóvenes en algunos países europeos.

La mandataria aseguró que "Brasil está en otro camino", el de la distribución de la riqueza y la reducción de los costos de producción sin cortar salarios o beneficios sociales "conquistados por los trabajadores en una vida de luchas".

"Nuestro camino no es el de quitar derechos de trabajadores. Nos vamos a dedicar a ellos sistemáticamente", dijo Rousseff, que defendió la reducción de los impuestos y la inversión en cursos de formación para trabajadores como instrumentos para impulsar el crecimiento económico.

En la misma línea, Rousseff destacó que el Banco Central acaba de bajar los tipos de interés al 8,0 por ciento, su menor nivel, dijo que su Gobierno está apostando por la reducción de los impuestos y por mantener el real, la divisa brasileña, en un nivel "que impide que la industria se desguace".

"El Gobierno está atento para garantizar que el país tenga el mejor desempeño posible y que salga de la crisis aprovechando las oportunidades que siempre una crisis trae", agregó.

La crisis internacional ha aminorado el crecimiento de Brasil, que este año se situará cerca del 2,0 por ciento, según los cálculos más recientes del mercado financiero, que son ligeramente inferiores a los del Gobierno, que se sitúan en el 2,5 por ciento.