La jefa de la Policía de Nicaragua, Aminta Granera, admitió que "algunos" oficiales irrespetan a las trabajadoras sexuales, por lo que ofreció disculpas y dijo sentir "vergüenza", informó hoy esa institución en un comunicado.

"Quiero pedirles perdón en nombre de la Policía Nacional por el irrespeto y los vejámenes a que muchas de ustedes se han visto sometidas por algunos de nuestros compañeros policías", reconoció Granera ante un grupo de trabajadoras sexuales con las que se reunió en privado el jueves.

La jefa policial asistió en Managua al cuarto encuentro de trabajadoras sexuales nicaragüenses, quienes denunciaron que algunos oficiales en servicio las denigran.

"Como mujer y como directora de la Policía Nacional me siento avergonzada de la actitud de algunos de estos compañeros", agregó Granera, que prometió rectificar esa situación, según la información oficial.

En la cita de un día las trabajadoras sexuales nicaragüenses afirmaron que son ofendidas por la sociedad y exigieron respeto a su labor.

"Somos muy ultrajadas por la sociedad y por la suciedad de todo el mundo, pero tenemos la esperanza de que con usted nos traten mejor", expresó una de las trabajadoras sexuales a Granera.

Un informe presentado durante el evento, elaborado por organizaciones no gubernamentales en cinco provincias de Nicaragua, señala que el 77 % de las trabajadoras sexuales consultadas ejerce ese oficio por necesidad económica y el 95 % dejaría esa profesión de obtener un mejor empleo.

Además, ese estudio, del que no se conocieron todos sus detalles, indica que el 14 % de las mujeres reconoció que sufrió violencia durante su niñez.

"Puedo asegurarles que sus palabras, su sufrimientos, sus experiencias no van a quedar en el vacío, sus demandas de seguridad van a encontrar una respuesta", prometió Granera a las trabajadoras sexuales.

Susy Martínez, miembro de la Asociación de Mujeres Xilonem, que capacita a las trabajadoras sexuales, declaró al canal 2 de la televisión local que en los centros nocturnos las mujeres "la pasan muy mal".

"En algunos lugares, los mismos dueños de los locales las explotan, realmente las tratan muy mal y muchas veces (las trabajadoras sexuales) sufren hambre", denunció.

En marzo pasado la presidenta de la organización de trabajadoras sexuales "Girasoles Nicaragua", María Elena Dávila, declaró a Efe que en 12 meses al menos siete trabajadoras sexuales habían sido asesinadas.

Dávila demandó en ese momento a la sociedad respetar los derechos de las mujeres que se prostituyen.

"Girasoles Nicaragua" tiene 478 miembros en 15 municipios del Pacífico de este país, fue constituida hace cinco años y recientemente obtuvo su cédula jurídica en la Asamblea Nacional.