El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Colombia anunció hoy una campaña de asistencia a 1.500 desplazados por los combates entre militares y guerilleros en una localidad del departamento suroccidental del Cauca.

La ayuda tiene como destino la comunidad de El Mango, aldea rural de la población de Argelia afectada la semana pasada por choques armados, precisó el jefe de la subdelegación del CICR en Cali (suroeste), Benno Kocher, en un comunicado público.

Kocher indicó que su institución envió al caserío catorce toneladas de alimentos, artículos de aseo y materiales para la reconstrucción de casas dañadas por los recientes enfrentamientos.

Además de los desplazados, los choques armados afectaron 74 viviendas de civiles que "recibieron impactos mayores que las hacen inhabitables", advirtió el subdelegado del CICR, quien indicó que la escuela y dos salones comunales también sufrieron destrozos.

"Muchas otras (casas) sufrieron daños estructurales, pero son reparables", continuó Kocher, cuyo organismo cuenta con la cooperación de la Cruz Roja Colombiana (CRC) para distribuir la ayuda.

El responsable regional del CICR dijo que es preocupante la afectación psicológica que ha sufrido esta población, así como "el gran número de personas que no tiene a donde volver una vez se normalice la situación, pues muchas perdieron sus casas".

La localidad de Argelia es una de las más afectadas por la actividad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que hace una semana lanzaron una campaña de ataques y hostigamientos.

Las FARC afirman haber derribado un avión de combate Super Tucano de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) en el municipio de Jambaló, pero el mando militar señala que no hay indicios de derribo y que todo apunta a un accidente.

El Súper Tucano, de fabricación brasileña, era tripulado por un teniente y un suboficial, quienes perdieron la vida y cuyos cadáveres fueron recogidos el jueves por una misión del CICR.

Además de los dos militares, los hechos de la última semana en el Cauca dejan al menos un muerto y quince heridos, muchos de ellos indígenas del pueblo de los nasas o paeces, que se declararon en "resistencia permanente" para exigir a las fuerzas de seguridad y a los guerrilleros que se retiren de sus territorios ancestrales.

La situación en el Cauca llevó al presidente Juan Manuel Santos a celebrar el pasado miércoles un consejo de ministros en Toribío, donde fue recibido con abucheos y protestas por los aborígenes.

En su comunicado, el responsable del CICR en Cali reiteró que "todas las partes en conflicto tienen la obligación de respetar y proteger a la población civil y sus bienes, según lo establece el derecho internacional humanitario".