El Departamento de Estado de EE.UU. alertó en 2003 de que el Ejército de Colombia acusó falsamente a un oficial de menor rango de complicidad en la masacre de 1997 en la localidad de Mapiripán (Meta, centro), para "encubrir" la tragedia, según un documento divulgado hoy.

La organización National Security Archives (NSA, por su sigla en inglés) dijo hoy en su blog que el Departamento de Estado afirmó en una carta, con fecha del 1 de agosto de 2003, que el teniente coronel Hernán Orozco "tomó todas las medidas necesarias, pese a un riesgo personal considerable, para prevenir o frenar la masacre de junio de 1997 a manos de paramilitares".

"Todas las pruebas indican que (Orozco) fue bloqueado por su cadena de mando y que posteriormente fue acusado por las autoridades militares de complicidad en la masacre, como parte de un esfuerzo para confundir y encubrir la responsabilidad de otros", dijo la carta.

Un funcionario del Departamento de Estado confirmó hoy a Efe la autenticidad de la carta, al señalar que "muchos de estos documentos ya están en el período de desclasificación y, de forma rutinaria, nosotros los revisamos para su divulgación pública".

De acuerdo con la misiva, publicada en el marco de la conmemoración del 15 aniversario de la masacre, el teniente coronel cooperó "plenamente" con los fiscales colombianos que buscaban la rendición de cuentas del personal militar que había colaborado con los autores de la matanza.

Gracias a la "valiente cooperación" de Orozco, un oficial del Ejército implicado en la masacre fue sentenciado a 40 años de prisión, mientras que otros aún afrontan la presentación de cargos, indicó.

El Departamento de Estado recordó en el documento que la Corte Constitucional de Colombia rechazó las acusaciones del Ejército de que Orozco actuó con negligencia al no impedir la masacre, y absolvió de toda culpa al teniente coronel.

"Estamos convencidos de que Orozco se comportó con gran honor y valor ante la constante amenaza de muerte por sus acciones de principio... si tuvo algún papel en la masacre de Mapiripán, no hubiese podido recibir estatus de refugiado en EE.UU.", enfatizó la carta.

"Desde nuestro punto de vista, este ejemplar oficial está totalmente limpio" en conexión con el caso, dijo el Departamento de Estado.

Según la organización National Security Archives, Orozco no solo cooperó en las investigaciones contra el general Jaime Uscátegui, el primer general colombiano en ser sentenciado en un caso mayor de violaciones de derechos humanos, sino que, a juzgar por la carta, fue "perseguido injustamente" por rendir testimonio contra su superior.

Dos de los principales líderes paramilitares de Colombia de la época, Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, fueron señalados como el "cerebro" de la masacre, al dirigir a más de un centenar de sus hombres a la región desde el Urabá, en ese momento un bastión paramilitar.

Los "paras" viajaron en camión y por bote hasta Mapiripán, pasando sin trabas varios retenes militares. Decenas de presuntos colaboradores de la guerrilla fueron asesinados en los días posteriores, según NSA.

Orozco y su familia fueron admitidos en Estados Unidos en calidad de refugiados, tras presentar documentos que respaldaban sus argumentos de que hizo lo posible por impedir la masacre en la que, según el Departamento de Estado, murieron "al menos 30 personas".

La carta del Departamento de Estado fue escrita por Robert P. Jackson, entonces director de la Oficina para la Promoción de los Derechos Humanos y la Democracia, y estaba dirigida a la Corporación Wackenhut de Florida, que buscaba contratar a Orozco.

La NSA, un centro de estudios independiente de la Universidad de George Washington, prevé divulgar próximamente un libro electrónico que incluirá más cables diplomáticos relacionados con la matanza de Mapiripán y que fueron desclasificados hoy por el Departamento de Estado.