La directora ejecutiva de ONU Mujeres, la chilena Michelle Bachelet, condenó hoy los últimos casos de "extrema violencia" contra mujeres que se han conocido en Afganistán y pidió a las autoridades que actúen "con urgencia" para detener la "intolerable brutalidad" que sufren las afganas.

Bachelet mostró su rechazo concretamente a la tortura y violación de una joven afgana llamada Lal Bibi a manos del cuerpo de policía local ALP, así como a la ejecución pública de una joven acusada de adulterio, de nombre Najiba, según un comunicado emitido por la agencia de la ONU dedicada a promover la igualdad de género.

"Esa brutalidad es intolerable y ONU Mujeres pide al Gobierno de Afganistán que actúe con urgencia y responda a esos crímenes llevando a sus autores ante la justicia", dijo la expresidenta chilena, que pidió a Kabul que trabaje por acabar "con la cultura de la impunidad" impuesta en el país asiático.

Bachelet animó en ese sentido a las autoridades afganas a crear "una cultura de tolerancia cero sobre la violencia y la discriminación que sufren las mujeres y las niñas" afganas.

"Estos casos han vuelto a centrar la atención sobre la continua y urgente necesidad de proteger los derechos de las mujeres y las niñas mientras el mundo redefine sus papel en Afganistán y mientras el Gobierno afgano avanza hacia la transición", agregó.

Para Bachelet, ante la coincidencia del incremento de los casos de violencia detectados por la Comisión de Derechos Humanos con el repliegue de las fuerzas internacionales que operan en el país, es "vital" que se avance sobre "los importantes logros conseguidos en la última década para las mujeres", para que éstos se mantengan y se cuente con las mujeres para definir "el futuro Afganistán".

"Si las mujeres y las niñas afganas continúan siendo ignoradas en el proceso de toma de decisiones que afecta a su país, la visión de un Afganistán más seguro, próspero y estable no podrá hacerse realidad", añadió.

La comunidad internacional ha conocido con preocupación principalmente el caso de Najiba, de 22 años, que fue ejecutada a tiros por un hombre ante la mirada de un centenar de asistentes en el distrito de Shinwari, situado en la norteña provincia de Parwan, y no lejos de Kabul.

La ejecución fue captada en un vídeo que fue luego difundido por los medios de comunicación internacionales.

Los talibanes solían ejecutar a los adúlteros durante la vigencia de su régimen, entre 1996 y 2001, y continúan mostrando una preferencia por implantar un estado fundamentalista en el país, donde hay desplegados unos 130.000 soldados internacionales.

La insurgencia busca derrocar al Gobierno de Hamid Karzai y la salida inmediata de las tropas de la OTAN, que se encuentran en proceso de repliegue que está previsto que concluya en 2014.