El número de estadounidenses que solicitan prestaciones por desempleo cayó la semana pasada al nivel más bajo en cuatro años, un signo de esperanza para el mercado laboral, que sigue en problemas.

Sin embargo, la disminución se debió en parte a factores temporales.

El Departamento de Trabajo dijo el jueves que las solicitudes semanales se redujeron en 26.000 a un total desestacionalizado de 350.000. Fue la tercera caída consecutiva y llegó al nivel más bajo desde marzo de 2008.

El promedio de cuatro semanas, una medida menos volátil, bajó a 376.500.

Las solicitudes permiten medir el ritmo de despidos. Cuando los pedidos de ayuda caen constantemente por debajo de los 375.000, indican por lo general que la contratación es lo suficientemente fuerte como para reducir la tasa de desempleo.

Sin embargo, los funcionarios del Departamento de Trabajo advirtieron que hubo factores estacionales que influyeron en las cifras de la semana pasada.

Los fabricantes de automóviles tradicionalmente cierran sus plantas durante las dos primeras semanas de julio a fin de adaptarlas para los nuevos modelos. En esas semanas aumentan regularmente los empleados que piden prestaciones por desocupación, pero las fábricas de coches están limitando sus paros este año con la esperanza de aumentar la producción.

Eso se ha traducido en menos despidos temporales de lo normal a principios de julio.

La contratación se desaceleró fuertemente en el segundo trimestre. Los empleadores sumaron sólo 80.000 puestos de trabajo en junio, el tercer mes consecutivo de contratación débil. La tasa de desempleo se mantiene en un 8,2%.

Los salarios apenas fueron ajustados a la inflación durante el año pasado, lo que ha llevado a los consumidores a reducir su gasto.

El gasto del consumidor es fundamental para la economía estadounidense, pues representa alrededor del 70% de la actividad, pero la economía no crece lo suficientemente rápido como para fomentar una mayor contratación. Creció a una tasa anual de sólo 1,9% en los tres primeros meses del año.

La mayoría de los economistas no creen que el crecimiento repunte en el trimestre abril-junio y algunos pronostican que se debilitará.

La Reserva Federal (banco central) redujo su perspectiva para la economía este año. Ahora espera un crecimiento de entre 1,9 y 2,4% para 2012. Eso es medio punto porcentual menos que el rango pronosticado en abril.

La Fed también cree que la tasa de desempleo no caerá mucho más este año.