Las autoridades judiciales vaticanas han decidido prorrogar algunos días la detención del mayordomo del papa Benedicto XVI, el italiano Paolo Gabriele, arrestado el pasado 24 de mayo bajo la acusación de robo de documentos secretos de la Santa Sede con agravantes.

El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, informó hoy en un encuentro con los periodistas en la Ciudad del Vaticano de que Gabriele seguirá bajo arresto en una de las celdas de máxima seguridad de la Gendarmería del pequeño Estado, a pesar de que este jueves expiraba el plazo de 50 días de custodia cautelar.

La prolongación del arresto se debe a que el juez instructor del caso, Piero Antonio Bonnet, debe aún recoger algunos testimonios, lo que se producirá en los próximos días, para después, como último paso, proceder al interrogatorio formal del mayordomo, en cuya casa dentro del territorio vaticano se encontraron papeles secretos de la Santa Sede.

"El interrogatorio formal de Gabriele será la última cosa que ocurrirá en la fase de instrucción y todo esto debería producirse en el plazo de una decena de días", afirmó el portavoz vaticano, quien explicó que, después Bonnet piensa terminar la fase de recopilación de información y decidir sobre el arresto del mayordomo.

Gabriele ha sido ya objeto de interrogatorios preliminares en varias ocasiones y el pasado 11 de junio sus abogados pidieron al juez instructor su puesta en libertad, toda vez que un eventual juicio, en el caso en el que se decidiera su enjuiciamiento, se celebraría después del otoño.

Lombardi explicó además que el estado de salud de Gabriele, de 46 años, no ofrece ningún tipo de preocupación, negando así las especulaciones de algunos medios de comunicación sobre el hecho de que el prolongado arresto hubiera minado sus facultades psíquicas.

"He recibido elementos informativos tranquilizadores (...) Su abogado ha dicho que lo ha encontrado sereno, que obtiene consuelo del rezo, en una condición de salud tranquila, no preocupante", dijo el portavoz vaticano.

El escándalo de las filtraciones de documentos reservados de la Santa Sede se desató a principios de año, cuando una televisión italiana sacó a la luz unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en EE. UU, Carlo María Viganò, en las que denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana.

A mediados de abril, el papa creó una Comisión Cardenalicia, presidida por el español Julián Herranz, para esclarecer el robo y filtración de cientos de documentos privados, órgano que por el momento ha interrogado a 28 personas y a finales de julio puede presentar su informe concluyente a Benedicto XVI.

El 19 de mayo pasado se publicó el libro "Sua Santità", de Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que desvelan tramas e intrigas en el pequeño Estado y cinco días más tarde fue detenido Gabriele.

Por el momento, el mayordomo del Papa es el único detenido por este caso, en el que se sigue buscando al llamado "cuervo" o "cuervos" vaticanos, los autores de la filtración de estos documentos.