La eurozona entregará a España la ayuda europea de hasta 100.000 millones de euros en cuatro tramos y hasta 25.000 millones se destinarán a financiar los bancos malos que se crearán para aislar los activos inmobiliarios.

Estos nuevos detalles de la ayuda a la banca española los ha revelado el Gobierno holandés, cuyo Ministerio de Finanzas ha publicado en su página web una carta dirigida al Parlamento con los elementos del préstamo que se otorgará al Gobierno español para sanear la banca.

El Parlamento holandés debe aprobar la contribución del país al préstamo para España.

Del documento se desprende que el pago se hará en cuatro tramos una vez se haya completado el análisis de las carteras crediticias de la banca y las pruebas de resistencia que arrojarán la cifra exacta de las necesidades de capital de las entidades.

Sobre esta base se efectuará una división provisional del préstamo por tramos.

Según el Gobierno holandés, tres tramos se destinarán a la recapitalización.

Se trata de un tramo de un máximo de 45.000 millones de euros que se entregará al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) a mediados de noviembre, de un máximo de 15.000 millones a finales de diciembre, y de otro pago de hasta 15.000 millones a finales de junio de 2013, de acuerdo con la carta del ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager.

El cuarto tramo, de hasta 25.000 millones, servirá para financiar las sociedades de gestión de activos, es decir los bancos malos que tendrán que crear las entidades que requieran ayuda pública hasta noviembre para aislar los activos problemáticos.

Para el desembolso de los tramos regulares bajo el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) es necesaria una decisión previa del Eurogrupo o del Grupo de Trabajo del Euro.

Una vez que se traslade el préstamo al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) los siguientes tramos necesitarán la aprobación del consejo de gobernadores del fondo de rescate permanente.

Como se había anunciado en el último Eurogrupo, se pondrá a disposición de España un importe de 30.000 millones de euros, que, en función del análisis de los distintos balances de los bancos, puede ser usado en caso de problemas urgentes que se identifiquen.

Esta cantidad se inyectará en bonos del FEEF.

En caso de que no se utilice este fondo de contingencia, esos 30.000 millones de euros se incluirán en el desembolso de los tramos.