La primera reunión del Consejo de Seguridad de la ONU con el objetivo de analizar la nueva propuesta occidental para una resolución sobre Siria concluyó hoy con un escaso acercamiento entre sus miembros permanentes, que mantuvieron las divergencias en cuanto a la amenaza de sanciones a Damasco.

"Estábamos a diez millas los unos de los otros y ahora estamos a diez millas menos cinco centímetros", aseguró el embajador de Francia ante la ONU, Gérard Araud, a la salida de la reunión mantenida por los quince miembros del Consejo de Seguridad.

Araud describió así el encuentro, en el que se analizaron "los principios" que debe incluir la nueva resolución para ampliar el mandato de la Misión de Observación de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), unos puntos que tienen divididas de un lado a las potencias occidentales y de otro principalmente a Rusia.

Sobre la mesa estaba el proyecto de resolución presentado el miércoles por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal, en el se que amenaza con sanciones diplomáticas y económicas a Siria si ese país no repliega antes de diez días sus tropas de los centros urbanos y detiene el uso de armamento pesado.

El texto contempla, además de la ampliación de la UNSMIS por 45 días, que, si el Gobierno sirio no cumple esas condiciones en los diez días siguientes a la eventual adopción del proyecto, el Consejo impondrá sanciones diplomáticas y económicas contenidas en el artículo 41 de la Carta de la ONU, a lo que se opone Moscú.

Rusia no es partidaria de incluir menciones al Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas y prefiere presionar a las partes en Siria por otros medios, mientras los países occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, ven necesario amenazar con sanciones para que la situación cambie sobre el terreno y los observadores internacionales pueden reanudar su labor en el país.

El enfrentamiento se mantuvo en la reunión de este jueves, que se alargó alrededor de dos horas y constó de "un debate bueno, calmado y centrado", según el embajador de Alemania, Peter Wittig, quien reconoció que todavía hay "una brecha" que concierne a la mención a la amenaza de sanciones en el Capítulo VII.

"Continuaremos con las negociaciones con un espíritu constructivo", añadió Wittig, ya que los miembros del Consejo planean seguir con las negociaciones adelante mañana, viernes, y los primeros días de la semana que viene, de cara a poder votar un texto el próximo miércoles, 18 de julio.

La idea es alcanzar un acuerdo antes de esa fecha, ya que el 20 de julio expira el mandato de la UNSMIS.

"Tenemos esperanzas", dijo por su parte a la salida del encuentro el embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Alexander Pankin, en relación a la posibilidad de acordar modificaciones que acerquen el texto occidental a la propuesta lanzada por Rusia, que no hace mención a sanciones y que renueva por tres meses a los observadores.

Las negociaciones arrancaron hoy después de que el miércoles Kofi Annan, mediador internacional para Siria, pidiera al Consejo de Seguridad que presione "de manera sostenida y colectiva" a las partes del conflicto para que cumplan con su plan de paz y que, ante la violación de este, se acuerden "consecuencias".