El Banco de Japón (BOJ) mantuvo hoy sus bajísimos tipos de interés y evitó una nueva inyección de liquidez en el sistema, en contraste con la serie de medidas de flexibilización monetaria anunciada por emisores de Europa y Asia en la última semana.

La junta de política monetaria del BOJ culminó una reunión mensual celebrada en medio de la inquietud por la situación en la zona del euro, el factor principal para la persistencia de un "alto grado de incertidumbre" global, indicó la entidad en un comunicado.

Sin embargo, tal como predijeron muchos analistas, la entidad decidió ampararse en los síntomas positivos manifestados recientemente por la economía nipona para no alterar su política monetaria.

Según el BOJ, la tendencia "moderada" de mejora en Japón se sostiene gracias a que la "demanda doméstica se mantiene firme, apoyada por la relacionada con la reconstrucción" de las zonas del noreste del país devastadas por el tsunami de 2011.

El Banco de Japón destacó además que tanto la inversión pública y privada han aumentado, mientras que las dos patas sobre las que se sostiene la tercera economía mundial, el consumo interno y las exportaciones, muestran también signos de recuperación.

En este contexto, el emisor japonés pronosticó que el PIB de la tercera economía mundial crecerá un 2,2 por ciento en el presente ejercicio fiscal 2012 (una décima menos que lo estimado el pasado abril) y un 1,7 por ciento en 2013.

La reunión del BOJ tuvo lugar después de que la pasada semana, en aparentes acciones coordinadas, el Banco Central Europeo y el Banco Popular de China bajaran los tipos de interés, mientas el Banco de Inglaterra inyectó más de 60.000 millones de euros en el sistema.

También el Banco Central surcoreano anunció hoy una rebaja de los tipos, la primera en tres años, de un cuarto de punto hasta dejarlos en el 3 por ciento, en un intento por amortiguar el impacto de la crisis en Europa.

Con los tipos de interés en el bajísimo nivel de entre el 0 y el 0,1 por ciento desde diciembre de 2008, el BOJ ha utilizado desde entonces su programa de compra de activos como herramienta de flexibilización.

Pero hoy la institución aprobó por unanimidad mantener el volumen de este programa en 70 billones de yenes (720.093 millones de euros), aunque decidió modificarlo ligeramente ante el reciente debilitamiento de la demanda en sus operaciones de renta fija.

Por ello, ha optado por reducir en 5 billones de yenes (51.456 millones de euros) la cantidad de sus préstamos a tipo fijo e incrementar por ese mismo importe la compra de títulos de deuda pública con vencimiento inferior a doce meses.

Los analistas, sin embargo, no descartan que el banco central nipón adopte medidas flexibilizadoras en un futuro próximo si el yen se encarece aún más por la crisis en Europa, algo que perjudica seriamente a los exportadores.

Más lejana se antoja la posibilidad de que la institución pueda subir los tipos a medio plazo, sobre todo después de que revisara hoy una décima a la baja su previsión sobre el aumento de la inflación este año.

El BOJ prevé que los precios subirán este año fiscal un 0,2 por ciento, en vez del 0,3 por ciento que estimó el pasado abril, aunque mantuvo su pronóstico para 2013, cuando espera que el índice de precios al consumo (IPC) suba un 0,7 por ciento.

El Banco de Japón estableció en febrero la meta de lograr la estabilidad precios con un aumento del 1 por ciento del IPC y apuntó a que, hasta no alcanzar ese objetivo, mantendrá los tipos virtualmente en 0.

HASH(0x8a7bb80)

HASH(0x8a7bbf8)

Andrés Sánchez Braun