Expedientes médicos difundidos el jueves por primera vez describen a Yaser Arafat como un hombre robusto de 75 años cuya súbita crisis de salud, un mes antes de su misteriosa muerte en 2004, fue atribuida inicialmente a una gastroenteritis viral.

Los apuntes de los médicos de Arafat sobre el tratamiento que le dispensaron en su complejo de Cisjordania — antes de que se le trasladara en avión a Francia — forman parte de un nuevo intento de averiguar las causas de la defunción del dirigente palestino.

La semana pasada, el Instituto de Física Radiofísica de Suiza dijo que la ropa y pertenencias que utilizó Arafat en sus últimos días tenían elevados rastros de polonio-210, un elemento radiactivo.

Las conclusiones, aunque no son definitivas, reavivaron las afirmaciones palestinas de que Arafat fue envenenado.

Algunos funcionarios palestinos afirman que Israel envenenó a Arafat. Israel ha refutado reiteradamente esas aseveraciones durante años.

Con base en el informe de los médicos y en los resultados de exámenes posteriores realizados en Francia, Arafat había escapado a muchas afecciones crónicas, como la diabetes, que es común en el grupo de personas de su edad.

Arafat no era fumador y pesaba 68 kilogramos (150 libras). Tomaba medicamento para temblores crónicos cuyas causas no se explicaron con mayor detalle. Los médicos escribieron que Arafat tenía un cálculo biliar y vitiligo, una pérdida de la pigmentación de la piel.

El decaimiento de Arafat comenzó poco antes de la medianoche del 11 de octubre de 2004. Dos horas después de que cenara, vomitó, pero no se había quejado de nada más, se dijo en el informe.

Los médicos de Arafat le diagnosticaron gastroenteritis viral. Mejoró con un medicamento, prosiguió casi con su rutina diaria y cuatro días después incluso participó en el ayuno que dura del amanecer al anochecer por el mes sagrado del Ramadán.

Sin embargo, le persistieron el vómito y la diarrea, y comenzó a sentirse más débil. Bajó su cuenta de plaquetas en la sangre y el 28 de octubre su equipo médico — que consistía entonces de expertos de Túnez, Egipto, Jordania y Palestina — decidió enviarlo al exterior. A la mañana siguiente, Arafat fue trasladado en avión a Francia, donde falleció el 11 de noviembre de 2004.

Los médicos franceses dijeron que Arafat murió de una apoplejía masiva y sufrió de una condición sanguínea conocida como coagulación intravascular diseminada, CID.

Los expedientes no eran concluyentes en torno a las causas de la CID, que podía tener numerosos motivos, como infecciones y alguna enfermedad hepática.

En la conferencia de prensa en la que se divulgó el informe, uno de los médicos de Arafat, el doctor Abdulá Bashir, dijo que cree que la información médica disponible apuntaba a un envenenamiento, pero no abundó en detalles.

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Los periodistas de The Associated Press, Blake Sobzcak, en Jerusalén; Mohammed Daraghmeh, en Ramala, y Cassandra Vinograd, en Londres, contribuyeron a este despacho.