La iglesia católica controlada por el estado chino dice que investiga la ordenación de un obispo que anunció que iba a renunciar al organismo gubernamental. La salida fue una gran vergüenza para Beijing.

Ma Daqin, obispo auxiliar de Shanghai, declaró el sábado que abandonaba la Asociación Patriótica Católica al final de la ceremonia de su ordenación. El anuncio de Ma fue recibido con aplausos por los cientos de fieles y marcó el mayor reto público contra el control de Beijing sobre el clero católico.

Ma no ha sido visto desde entonces y se cree que está aislado en algún seminario.

Un breve comunicado de la Asociación Patriótica Católica el miércoles decía que estaba investigando violaciones de las regulaciones.

Beijing y la Santa Sede no tienen relaciones formales y el Vaticano no reconoce a la Asociación Patriótica Católica.