La autoridad local de una isla indígena se resistió a entregar una lancha en medio de un operativo policial para decomisar a los isleños bienes que han sido abandonados por los narcotraficantes.

Los líderes de esta isla en el archipiélago de San Blas, sobre el Caribe panameño, se negaron a entregar la lancha con la inscripción "C. Tupile" el martes. Incluso, un grupo de indígenas, entre ellos mujeres con bebés en brazo, rodeó la embarcación vacía y sin motor, según observó un periodista de The Associated Press.

Los indígenas de la etnia Kuna Yala declinaron hablar con la prensa sobre el caso. Un dirigente administrativo del Congreso kuna en la capital declinó el martes dar una declaración pública sobre el tema al ser contactado telefónicamente por la AP.

El director del Servicio Nacional de Fronteras, comisionado Frank Abrego, dijo a la AP antes del operativo que algunas autoridades tradicionales de la comarca Kuna Yala se han resistido por mucho tiempo a entregar los bienes con el argumento de que los están utilizando en beneficio de los pobladores.

"Aquí no estamos peleando con la comunidad, sino con uno, dos o tres panameños que quieren continuar con esa tarea (mantener los bienes en su poder)", señaló Abrego.

Explicó que la acción busca llevar alimentos y atención médica en Isla Cartí, en Narganá y otros poblados de San Blas, pero al mismo tiempo respaldar a las autoridades judiciales y antidrogas a incautar bienes, como lanchas, motores fuera de borda y tanques de combustibles, utilizados por los narcos ó que fueron dejados en las costas.

"Hoy día esos tanques deben estar vacíos porque hay casos que tienen hasta dos años", señaló Abrego. "Son pruebas, evidencias judiciales".

"No se trata de llevarse a nadie detenido", aclaró el Comisionado. Explicó que si las autoridades indígenas de esos poblados quieren hacer uso de los bienes que los gestionen por las vías legales. "Ya lo han hecho antes otras autoridades y los tienen en sus manos".

En total son seis lanchas las que se busca incautar en la operación.

Por mucho tiempo, los indígenas kunas han sido celosos de sus territorios y han expresado su desconfianza con las autoridades policiales y judiciales nacionales. Se han resistido, por ejemplo, a que se instalen bases para el combate antidrogas en sus límites.

Los kunas cuentan con autonomía propia y son considerados uno de los grupos étnicos más organizados en el país.

Panamá, con costas en el Atlántico y el Pacífico, ha sido utilizado tradicionalmente como un paso de la droga que se trafica desde Sudamérica hacia Norteamérica y Europa. Mucha de la droga es desembarcada en las costas y luego transportada a sus diversos destinos, según las autoridades.

En los últimos años, se ha intensificado la presencia de agentes policiales fronterizos y aeronavales en comunidades costeras apartadas que se consideran vulnerables al narcotráfico.

Hace semanas, el Servicio Nacional Aeronaval, con la ayuda de empresarios que impulsan una teletón anual en pro de los niños, llevó útiles escolares, uniformes y zapatos a la comunidad de río Guázaro, en el Caribe, una de las zonas de desembarco de estupefacientes.

Días después de esa misión, agentes aeronavales y antidrogas se incautaron 1,7 toneladas de cocaína enterradas en un manglar cerca del río Toncrí, en el mismo cordón caribeño de río Guázaro.

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El fotógrafo Arnulfo Franco contribuyó con este reporte.