Un importante líder de la oposición siria acusó el miércoles a Rusia de provocar desdicha y "sufrimiento" en Siria, desgarrada por la violencia, por seguir resistiéndose a una intervención internacional en el conflicto.

Dos delegaciones de la oposición en Siria visitaron Moscú esta semana, con lo que alimentaron la esperanza de que Rusia pudiese ser persuadida a aceptar una intevención que derroque al presidente Bashar Assad como parte de una transición política en Damasco.

Sin embargo, el jefe del Consejo Nacional Sirio, Abdelbaset Sieda, dijo que no vio "ningún cambio" en la postura de Moscú tras reunirse con varios funcionarios, entre ellos el ministro ruso del Exterior, Sergey Lavrov.

"El pueblo sirio sufre debido a Rusia, debido a la posición que ha tomado, debido a su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU", dijo Sieda durante una conferencia de prensa. "El régimen actual (sirio) utiliza armas rusas contra su propio pueblo".

Los activistas dicen que más de 17.000 personas han muerto desde que comenzó la revuelta en marzo de 2011. Rusia alega que sus actuales contratos de suministro a Siria no incluyen armas que puedan utilizarse contra la población civil.

Sieda pidió la intervención de la ONU y dijo que no es posible un diálogo con el régimen hasta que Assad sea depuesto.

Ambas demandas contrastan agudamente con la posición del Kremlin. Rusia se opone enérgicamente a la intervención internacional.

Rusia y China han bloqueado dos veces una resolución de la ONU para condenar al gobierno de Siria. Durante una conferencia del organismo multinacional en Ginebra el mes pasado, Rusia insistió en que cualquier transición política debe contar con el "consentimiento mutuo" tanto del gobierno de Assad como de la oposición.

Lavrov reiteró el miércoles el apoyo de Rusia a la política de no intervención e insistió en que cualquier solución tendría que ser decidida por "los propios sirios" y no por las potencias extranjeras.