El Gobierno boliviano nombró hoy nuevo embajador en Brasil al político socialista Jerjes Justiniano, quien anunció que pedirá una retractación a la revista brasileña Veja por "difamar" a funcionarios del presidente Evo Morales, y agregó que la enjuiciará si no lo hace.

"Es una responsabilidad que tengo que asumir inmediatamente, porque están involucrados funcionarios del Estado. Veja lo que ha hecho, a través de su titular y en el fondo de su artículo, es una agresión al Estado boliviano", declaró Justiniano, que reemplaza al periodista José Alberto González.

Según Veja, el ministro boliviano de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y la directora de la Agencia para el Desarrollo de Zonas Fronterizas en el departamento del Beni, limítrofe con Brasil, Jessica Jordan, se reunieron en 2010 en Bolivia con el narcotraficante brasileño Maximiliano Dorado Munhoz Filho, luego extraditado.

El artículo de la revista, reproducido en medios locales, cita un supuesto informe de inteligencia boliviana que señala que ambos "entraron en la casa de Max con las manos vacías y salieron 20 minutos después con dos maletines. El contenido de los mismos es desconocido".

Justiniano aseguró que demostrará que la nota de Veja, titulada "La República de la cocaína", es "una patraña burda" que tiene como único interés hacer daño al Estado boliviano y al Gobierno de Morales.

También dijo que mostrará a las autoridades brasileñas y a la revista pruebas de que nunca se produjo tal reunión, por lo que pedirá una retractación o iniciará un juicio.

Quintana, que presentó hoy a Justiniano como nuevo embajador en el Palacio de Gobierno de La Paz, ha rechazado tajantemente la publicación de Veja.

El nuevo embajador agregó que Morales le ha encargado conservar "las mejores relaciones" con Brasil y velar por casi un millón de emigrantes bolivianos que viven en ese país.

Agregó que es "absolutamente secundario" el caso del senador opositor Roger Pinto, refugiado hace más de 40 días en la embajada brasileña en La Paz y sin poder salir de Bolivia porque el Gobierno de Morales no le concede el salvoconducto solicitado por Brasilia, según ha denunciado la oposición.

Pinto, a quien se concedió el asilo a principios de junio, ha denunciado que es objeto de persecución política por Morales, como muchos otros opositores que están detenidos o se han refugiado en exterior.