Los veteranos Steve Nash y Ray Allen se convirtieron en los grandes protagonistas de la primera jornada oficial de fichajes de la NBA al hacer las respectivas presentaciones con sus nuevos equipos de Los Ángeles Lakers y los Heat de Miami.

Aunque a muchos kilómetros de distancia y de diferencia horaria, ambos jugadores dijeron que habían tomado la decisión de fichar por los Lakers y los Heat con el objetivo principal de conseguir un título de liga y ser la mejor opción a esta alturas de su carrera.

En el caso de Nash, el título será más importante que para Allen, que ya lo tiene con su anterior equipo de los Celtics de Boston.

Aunque Nash admitió en su presentación que nunca pensó que pudiese jugar algún día con los Lakers, las circunstancias de tener a sus tres hijos más cerca y la tradición ganadora del equipo angelino se convirtieron en los requisitos ideales que buscaba para su último contrato como profesional.

"Nunca en mi vida imaginé que un día jugaría aquí", declaró Nash, que vestirá el número 10 en su nuevo uniforme en honor a todos los buenos futbolistas que lo llevan. "La oportunidad de jugar en una de las franquicias más condecoradas y de estar en una de las ciudades más maravillosas del mundo era demasiado grande como para rechazar".

Pero será la búsqueda de su primer anillo lo que también le motivó a decidirse por los Lakers, por tres temporadas y 27 millones de dólares, además de haber recibido la luz verde de la estrella del equipo, el escolta Kobe Bryant, que lo ha recibido con los brazos abiertos.

En la rueda de prensa, Nash y Kupchak, el gerente general de los Lakers, explicaron el proceso que se dio para que se convirtiese en jugador de los Lakers, alabanzas a su nuevo equipo y lo que espera conseguir, además de admitir que convirtió el "odio" que sentía por el equipo angelino en la "realización" como profesional.

"Mi intención era ser leal a mis compañeros y entrenadores", se sinceró, "pero cuando me di cuenta que no tenían las mismas intenciones fue cuando decidí cambiar".

Nash, tras admitir que es todo un reto su integración con los Lakers, también compartió detalles de la conversación telefónica que mantuvo con Bryant.

"No hablamos del pasado sino del futuro y de cómo podemos hacer funcionar esto y ganar un campeonato", comentó Nash. "La idea del baloncesto es que los cinco jugadores trabajen para hacerle la vida más fácil al compañero e incomodar a la defensa rival, pero siempre habrá que trabajar en equipo y ser generosos con el balón".

Tras alabar también a Brown como entrenador y persona, Nash adelantó que pasará el resto del verano preparándose en Nueva York y Phoenix para mantenerse cerca de su familia y estar listo cuando llegue el momento de incorporarse al campo de entrenamiento.

Allen fue mucho más conciso que Nash en su presentación, simplemente dijo que la decisión que tomó fue la mejor para él y su familia y llega feliz a Miami.

"Sé que he tomado la decisión correcta, que llego para integrarme a un gran equipo, actual campeón de liga, con jugadores como LeBron James y Dwyane Wade, que son toda una garantía ganadora", destacó Allen. "Sé que todavía puedo aportar cosas válidas con mi juego y estaré listo para hacerlo en el momento de la competición".

Aunque tuvo ofertas económicas mejores por parte de los Celtics con 12 millones de dólares por dos temporadas, dijo que los tres años de contrato que le ofrecieron los Heat y el tener la oportunidad de luchar de nuevo por un título de liga superaban todo el valor económico de cualquier contrato.

El líder de todos los tiempos de triples con 2.718 reiteró que a sus 37 años todavía podía ayudar a un equipo y más si este era el campeón y tenía al Jugador Más Valioso (MVP) de la liga.

"No me he ido de los Celtics por enfrentamientos con nadie, simplemente me di cuenta que aquí me querían más y por eso estoy feliz con la decisión que he hecho", subrayó Allen, que vestirá el número 34 en su nueva camiseta.