Las fuertes lluvias persistentes y las bajas temperaturas en el Reino Unido pueden ser consecuencia directa del deshielo en el océano Ártico, de acuerdo con un estudio publicado hoy en el diario "The Times".

Varias zonas británicas han sufrido inundaciones por las intensas precipitaciones del pasado junio y lo que va del mes de julio, lo que ha convertido al verano británico en prácticamente inexistente.

Científicos de la Universidad de Sheffield, en el norte de Inglaterra, creen que este cambio climático puede tener su origen en el Ártico puesto que la capa de hielo que recubre el océano del Polo Norte se está reduciendo por el calentamiento global, lo que empuja hacia el sur columnas de aire frío.

De esta manera, esto provoca unas condiciones climáticas extremas en las latitudes medias del hemisferio norte, desde Estados Unidos, pasando por el Reino Unido y llegando a Rusia, país afectado en los últimos días por devastadoras inundaciones.

Según el estudio publicado por "The Times", la capa de hielo del Ártico es considerado el "refrigerador" del polo norte, lo que ayuda a eliminar el calor de los trópicos y evaporarlo al espacio, pero al haber menos hielo, se crea una situación que altera el equilibrio de las temperaturas entre el Ártico y los trópicos.

Esto, a su vez, debilita la corriente de aire oeste-este (que normalmente pasa muy cercana al ártico), debido a un choque entre el aire frío polar y el aire caliente, lo que hace que esta corriente circule por el hemisferio norte como si fuera un río.

La profesora Jennifer Francis, experta en climatología de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey, que ha colaborado en esta investigación, dijo que la pérdida de hielo esta primavera ha sido más importante que en otros años.

"El tiempo extremo de este verano puede estar relacionado con el deshielo de la capa del Ártico. Este marzo hubo una pérdida récord (de hielo) y de una área más amplia", agregó Francis.

En varias zonas del Reino Unido, especialmente en el norte de Inglaterra y Escocia, las fuertes lluvias y las inundaciones han obligado a cancelar, como no había ocurrido en veranos anteriores, numerosos eventos agrícolas y deportivos.