El canciller panameño, Roberto Henríquez, declaró hoy que su país "observa" la evolución de los hechos en Paraguay tras la destitución del presidente Fernando Lugo y aún no ha decidido si reconoce al nuevo gobernante, Federico Franco.

Henríquez se refirió al asunto durante un encuentro con periodistas, en el que precisó que Panamá mantiene "relaciones normales" con Paraguay y que la embajadora panameña, Sabrina García, está en Asunción.

Aunque no precisó plazos, el canciller panameño dijo que "no demorará eternamente" tomar una posición final.

El diplomático recordó que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ya rindió su informe sobre la situación en Paraguay, en la que admite que "no hay base para considerar que hubo un golpe de Estado" contra Lugo, dijo Henríquez.

"El país está tranquilo, las instituciones aceptan el cambio" e Insulza "recomienda no aislar a Paraguay de la OEA", refirió Henríquez, quien dijo que Panamá consideró "precipitado" que otros países, menos de dos horas después de la destitución de Lugo, se pronunciaran sobre esa acción legal.

Reconoció que hay naciones que respaldan la recomendación de Insulza y que otras la rechazan.

"Panamá mantiene su embajadora en Asunción y todavía prefiere observar el desarrollo de los acontecimientos", razonó el canciller.

El pasado 22 de junio el Legislativo paraguayo destituyó a Lugo tras un juicio político de un solo día, pero el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) suspendieron a Paraguay como miembro por considerar la destitución un "quiebre democrático" y un golpe de estado.