El presidente Hugo Chávez afirmó el miércoles que desea tener una buena relación con la cúpula de la Iglesia católica con la que ha tenido fuertes fricciones en los últimos años.

"Ojalá logremos establecer una buena relación con la jerarquía católica y trabajar juntos por el país", dijo Chávez.

"La Iglesia puede aportar mucho junto al gobierno en la lucha contra la pobreza, la miseria, la delincuencia", indicó el mandatario a la estatal Venezolana de Televisión (VTV).

La declaración de Chávez se da un día después que el vicepresidente Elías Jaua acudió a la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) para reunirse con algunos obispos que integran la directiva de la cúpula eclesiástica en medio del arranque de la campaña electoral.

Jaua alabó el restablecimiento de las relaciones institucionales con la jerarquía católica, y dijo que la continuidad de los vínculos estará dada "en la medida en que cada quien ocupe el rol que le corresponde en la sociedad y que las bases de esta relación sean de respeto mutuo".

La directiva de la CEV se reunió este miércoles con el candidato presidencial opositor, Henrique Capriles, como parte de los encuentros que está sosteniendo con todos los sectores en el marco de la campaña electoral que se inició el primero de julio y que se extenderá por unos tres meses.

Desde mediados del 2010 las relaciones entre el gobierno y la cúpula eclesiástica se agrietaron luego que el cardenal venezolano Jorge Urosa Savino denunció que el país estaba avanzando hacia un "Estado socialista" de corte "marxista-comunista".

Chávez respondió a las afirmaciones del purpurado llamándolo "troglodita" y "mentiroso", y ordenó revisar el convenio que tiene el gobierno venezolano con el Vaticano, que le da prioridad a la Iglesia católica sobre el resto de las iglesias.

Desde que asumió su cargo en 1999, Chávez ha mantenido tirantes relaciones con las autoridades locales de la Iglesia católica a las que ha acusado darle la espalda a los pobres y ponerse del lado de la "oligarquía", a la que considera empeñada en derrocarlo.

De acuerdo a las principales encuestadoras locales, la cúpula eclesiástica tiene una alta credibilidad en el país, donde más de la mitad de sus 28 millones de habitantes profesa la religión católica.