KANSAS CITY - Un home run y dos carreras remolcadas. Las zapatillas con un color naranja chillón. El gesto audaz de querer chocar la mano de un oponente tras el batazo enorme.

Melky Cabrera esculpió más emocionante y memorable de su carrera en Grandes Ligas, al ser laureado con el premio al Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas.

El jardinero dominicano de los Giants de Francisco, debutante en el clásico de mitad de temporada, fue una de las bujías de la victoria por paliza que la Liga Nacional consiguió 8-0 ante la Liga Americana, la tercera consecutiva del Viejo Circuito.

En una temporada en la que se encuenta con su cuarto equipo en cuatro años, Cabrera recibió el galardón en el Kauffman Stadium, el parque dondó jugó la pasada temporada con los Royals de Kansas City.

Cabrera conectó un sencillo en la entrada inicial y anotó la primera carrera del partido ante Justin Verlander y luego sacudió un home run de dos anotaciones contra Matt Harrison en el cuarto episodio.

"Nunca pense que me iba a ganar el 'MVP'. Todavía no me lo puedo creer, dijo Cabrera, quien recibió el premio en el terreno junto a su madre, María Teresa Astacio. "Cuando llegue al dugout, todos los compañeros me decían, vas a ser el 'MVP'. Esto es imposible de olvidar".

"Fue una noche especial, con el honor de tener como mánager a una leyenda como lo es Tony La Russa", dijo Cabrera. "Salí a jugar como siempre lo hago, al ciento por ciento. Me salieron las cosas. Vi una recta adentro y salió el jonrón. Estoy contento".

Cabrera se convirtió en el sexto dominicano en ser consagrado como el Más Valioso de un Juego de Estrellas, uniendose a un grupo que incluye a Miguel Tejada (2005), Alfonso Soriano (2004), Pedro Martínez (1999), Julio Franco (1990) y Juan Marichal (1965).

"Todo esto me ha sorprendido. Mi carrera ha sido de altas y bajas, pero nunca deje de esforzarme", afirmó Cabrera, quien jugó las seis primeros años de su trayectoria con los Yankees de New York.

"La misma oportunidad que Kansas City me dio el año pasado es la misma oportunidad que San Francisco me están dando para mostrar mi talento", dijo Cabrera. "Estoy muy agradecido con los fanáticos de los Giants. Me dieron su voto y me apoyan mucho".

Tambien se refirió a otro par de detalles, las zapatillas que encandilaban la vista y el intento de chocarle la mano a su compatriota Robinson Canó, el segunda base de la Americana, tras el home run.

"Nike me los mandó", dijo Cabrera sobre el calzado. "Yo había traído los míos. David Wright tambien los tenías y ahí me sentí cómodo para ponermelos. Se veían muy bien. Todo el mundo estaba relajando con eso".

Canó no le devolvió el saludo, pero Cabrera contó que su ex compañero de los Yankees le felicitó por el home run: "Buen batazo", me dijo.