Un atacante suicida se inmoló el miércoles en medio de un grupo de cadetes de policía que salían de su academia y mató a seis personas, informó un funcionario de seguridad.

Varias ambulancias llegaron al lugar del ataque en la capital Sana. El funcionario dijo que hubo decenas de heridos, siete de ellos de gravedad.

Nadie se atribuyó inmediatamente el ataque, aunque la filial de al-Qaida en Yemen ataca con frecuencia a las fuerzas de seguridad.

El mes pasado el ejército recapturó varios pueblos que habían sido controlados por los milicianos en el sur del país. Al-Qaida en la Península Arábiga, considerada la rama más peligrosa de la organización terrorista multinacional, respondió con ataques mortíferos en el sur, y una bomba en un desfile el 21 de mayo en Sana mató a 96 soldados.

Asimismo el miércoles, el gobierno anunció que dos milicianos de al-Qaida que se habían escapado de una prisión el mes pasado fueron arrestados en una provincia del sur.

Un comunicado del ministerio del Interior dijo que los dos fueron capturados el martes en la provincia al-Dhali. Dijo que estaban en un grupo de cinco milicianos que escaparon de una prisión en la provincia occidental de Hodeida el 26 de junio.

Agregó que uno de los dos, Nasser Ismail Ahmed Muttahar, fue detenido por participar en un ataque a la embajada de Estados Unidos en Sana en el 2008.

El ataque a la embajada dejó 19 muertos, incluso una joven estadounidense de 18 años y seis milicianos. Ninguno de los muertos o heridos eran diplomáticos estadounidenses ni empleados de la embajada.

Fue el ataque más mortífero a una embajada estadounidense en una década.

Por otra parte, el ejército mató el miércoles a un manifestante en la ciudad de Adén e hirió a cuatro, incluso dos mujeres, dijo un funcionario de seguridad.

Agregó que los manifestantes protestaban por la decisión del gobierno de emplazar unidades del ejército dentro de Adén. La manifestación empezó pacíficamente pero después sus integrantes empezaron a arrojar piedras a los soldados, que abrieron fuego para dispersar a los inconformes.