El Gobierno argentino pidió hoy que la crisis en Siria "se resuelva en el marco del diálogo" y reclamó a los países productores de armamentos que desistan de "seguir abasteciendo a las partes en conflicto", informaron fuentes oficiales.

"El Gobierno argentino reitera su anterior llamamiento a todos los países productores de armamentos para desistir de seguir abasteciendo a las partes en conflicto y evitar su responsabilidad en la tragedia que vive el pueblo sirio", indicó un comunicado de la Cancillería del país suramericano.

El Gobierno de Cristina Fernández dijo en la nota que "sigue con preocupación" la situación en Siria, que incluye "el notorio incremento de la violencia y el lamentable saldo de víctimas fatales, en especial entre la población más vulnerable".

Pidió que la crisis se resuelva "en el marco del diálogo y la participación democrática de todos los sectores de la vida política y civil de ese país".

Argentina manifestó, además, su respaldo a la misión del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, "con el fin de detener la violencia y que se cumpla con el alto el fuego estipulado en el plan de paz", y puso a disposición de la ONU seis militares especializados en operaciones de paz, según el comunicado.

La Cancillería recordó además que, en la última Asamblea General de Naciones Unidas, Argentina manifestó la responsabilidad del Gobierno sirio de "garantizar el respeto a los derechos humanos, el ejercicio a la libertad de reunión y asociación, la participación política y las protestas sociales del pueblo sirio sin ejercer violencia alguna".

Según la oposición en Siria, la represión contra la población ha causado más de 16.000 muertos (11.000, según la ONU).

La oposición al régimen denunció hoy una nueva jornada de bombardeos por parte de las tropas gubernamentales que causaron más de una treintena de muertos, la mayoría en la provincia de Homs (centro) y localidades de la periferia de Damasco.

También se registraron duros combates entre el Ejército y los rebeldes, en una espiral de violencia que no frena pese a los esfuerzos mediadores internacionales.