Los negociadores de nueve países de la Cuenca del Pacífico concluyeron el martes una ronda de negociaciones de uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos en décadas, mientras la presión crecía sobre Japón para que decida si desea incorporar a México y Canadá como nuevos miembros del pacto.

El gobierno del presidente Barack Obama notificó al Congreso esta semana que México y Canadá se integrarían al Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (o TPP), lo que dio pie a un periodo de espera de 90 días antes de que ambas naciones puedan participar en las negociaciones a finales de este año.

Japón expresó su interés el año pasado en sumarse al pacto panpacífico, que recortaría los aranceles a las importaciones de una amplia variedad de bienes y servicios. Pero no se sabe si el primer ministro japonés Yoshihiko Noda cuenta con el suficiente apoyo en su país para tomar la decisión.

"Todos estamos esperando la información de Japón sobre si ha tomado una decisión", dijo Barbara Weisel, principal negociadora de Estados Unidos, en una conferencia de prensa al término de la 13ra ronda de negociaciones en San Diego.

Tran Quoc Khanh, negociador de Vietnam, fue más claro en sus declaraciones al decir que esperaba que Japón tome la decisión hasta finales de agosto.

"Creo que, lógicamente, nos gustaría que Japón esté junto con Canadá y México para que no haya otro retraso en las negociaciones", indicó.

El pacto promete incrementar drásticamente el comercio en la Cuenca del Pacífico, con la evidente excepción de China, que ha enfrentado una dura oposición en el Congreso de Estados Unidos, en su mayoría de demócratas y aliados de organizaciones laborales que se quejan de que las negociaciones se han estado llevando a cabo en secreto.

Además de Estados Unidos, las pláticas ahora incluyen a Australia, Brunei, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.