El padre de Daniel Jimeno, el último corredor muerto en los encierros taurinos de Pamplona, rindió hoy homenaje junto con el alcalde de la ciudad, Enrique Maya, a todos los corredores que perdieron la vida en las fiestas de San Fermín.

Un ramo de rosas rojas y blancas y un pañuelo rojo, símbolo de los samfermines, fueron colocados en el vallado en el que falleció Daniel, un joven español de 27 años, que murió corneado por uno de los toros del encierro del 10 de julio de 2009.

En el pañuelo de recuerdo están escritos los nombres de los 15 corredores muertos en los encierros.

Juan Antonio Jimeno, el padre del último fallecido, dijo a los periodistas que hoy es un "día duro", y que con su acto ha querido rendir un pequeño homenaje a los "mozos" muertos ya que en Pamplona no hay nada que los recuerde.

Los encierros son los actos más populares, conocidos internacionalmente, de las fiestas de los samfermines.

Por las estrechas calles del casco histórico de la ciudad, cientos de "mozos" corren delante de seis astados en un tramo de unos 800 metros, los que separan los corrales de Santo Domingo del coso taurino, donde las reses son lidiadas horas después.

Son escasos minutos de gran tensión e intensa emoción, que concluyen en muchas ocasiones con contusionados y heridos.

En el encierro de hoy, cinco corredores fueron trasladados al hospital pero ninguno se encuentra grave, según el último parte médico facilitado.