Una religión originada en Japón está consiguiendo un buen número de adeptos y conversos en Uganda en una campaña que ha atraído la atención de clérigos cristianos ofendidos por sus creencias.

La Ciencia Feliz se anuncia como una religión universal con el objetivo de enseñar "la verdad sobre la vida, el mundo y nosotros mismos". La religión sostiene que su misión es crear un mundo lleno de amor, paz, armonía y prosperidad.

El éxito de esa disciplina en Uganda fue notorio a fines del mes pasado durante una disertación ofrecida por su fundador, un japonés, en su primera visita a Africa.

Autobuses decorados con la imagen de Ryuho Okawa transportaron a personas de toda Uganda para escuchar su mensaje en el estadio nacional, provocando embotellamientos del tránsito y disgustando a los atletas que habían planeado usar el estadio para las pruebas olímpicas.

Los dirigentes de Ciencia Feliz no saben con precisión cuántos conversos han ganado desde que llegaron a Uganda en el 2008, pero afirmaron que la mayoría de las 10.000 personas que asistieron a la disertación de Okawa eran creyentes.

La población de Uganda, una de las más jóvenes del mundo, es mayormente cristiana, y Ciencia Feliz pretende usar esta nación como una plataforma hacia el resto del continente.

Pero la visibilidad del grupo, gracias a su obra misionera y a sus frecuentes presentaciones en la televisión nacional, han suscitado escrutinio. Algunos clérigos cristianos han pasado a la ofensiva y objetan sobre todo a un dogma de Ciencia Feliz, de que Okawa, ex corredor de bolsa de 55 años que creó la religión en 1986, es también la deidad.