La Coalición para el Control de las Armas, que agrupa a distintas ONG internacionales, se mostró hoy optimista acerca de las negociaciones en Naciones Unidas sobre el nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas (TCA) aunque denunció la falta de transparencia en la que mantienen.

"Todavía hay una gran posibilidad de que el tratado tenga éxito ahora. Estamos recalcando la necesidad de que un tratado fuerte salga este año, porque no queremos uno que legitime el comercio de armas para cometer atrocidades", dijo el presidente de la coalición, Jeff Abramson, durante una conferencia de prensa.

Abramson informó sobre la marcha de las negociaciones que arrancaron en la ONU la pasada semana con un retraso de dos días tras la petición de Palestina de participar en ellas como Estado y que se deben alargar hasta el 27 de julio.

Reconoció la "frustración" de los miembros de la sociedad civil desplazados hasta Nueva York por ese retraso en unas negociaciones que, sin embargo, ya han dejado "cuestiones de procedimiento de lado y han entrado en la sustancia".

La Coalición para el Control de las Armas criticó que, dentro de las cuestiones con las que países como Egipto, Siria, Irán, Cuba y Venezuela bloquearon la conferencia, se haya accedido a que el 50 por ciento de los encuentros se celebren a puerta cerrada.

Eso es "una falta de transparencia" y "un secretismo" que no debería existir en este tipo de negociaciones, ya que "el mundo entero está pendiente de lo que salga de la ONU", dijo Abramson.

En cualquier caso, los países de la ONU ya negocian un nuevo tratado (TCA), para el que, según Abramson, hay un fuerte respaldo de numerosos países, entre ellos tres grandes productores de armas: Reino Unido, Francia y Alemania.

La clave de la negociación es que el TCA incluya el respeto de los derechos humanos y la legislación humanitaria internacional en sus puntos y que se añada también la regulación de los componentes de las armas, además de éstas y la munición.

Las ONG quieren que se incluya una "regla de oro" que obligue a todos los países a estudiar a fondo el destino de las armas que pasan por su territorio y a negar su salida para los cargamentos que se destinen a cometer atrocidades contra la humanidad.

Así, Estados Unidos está a favor de la regulación pero propone algún cambio en cómo se debe plasmar ésta sobre papel, mientras que la posición de China y Rusia "no está clara todavía", según dijo el presidente de la asociación.

"Por ahora, lo importante es que el mayor número de países posible alcance un acuerdo y después ya podremos sumar más países", agregó Abramson, acompañado en su comparecencia por representantes de Oxfam y Amnistía Internacional (AI).

"La amplía mayoría de los países en el mundo quieren que este tratado se haga realidad y deben aprovechar esta oportunidad para que se oigan sus voces y defender un tratado que marcará una diferencia en la defensa de los derechos humanos en el mundo", dijo la portavoz de Oxfam, Anna Macdonald.

Señaló que, hasta el momento, ha habido discursos enérgicos de países que defienden sus tesis, como algunos del África subsahariana, los europeos y, sobre todo, de Latinoamérica, entre los que destacó el de México.

Precisamente el principal negociador de México en la conferencia, Roberto Dondisch Glowinski, reiteró durante su intervención en las negociaciones del TCA que el Gobierno de su país trabajará "con flexibilidad y espíritu multilateral para lograr un acuerdo durante las próximas semanas".

Destacó también las responsabilidades jurídicas internacionales derivadas del uso de las armas y calificó de "absolutamente intolerable el acceso de grupos no estatales, especialmente el crimen trasnacional organizado, a estas armas".

Dondisch señaló que para México el futuro TCA deberá incluir todo tipo de armas convencionales, sin diferenciar por su supuesto uso, así como la regulación de partes de armas y sus municiones.

Sin embargo, entre los países más reticentes a esas propuestas están Egipto, Siria o Argelia, además de Irán, cuyo embajador ante la ONU, Mohamad Khazee, reiteró "las reservas" de Teherán "sobre la conveniencia de desarrollar ahora un Tratado sobre el Comercio de Armas", en su intervención en la conferencia.

El diplomático iraní explicó que su país "no está a favor de incluir en el tratado misiles, armas pequeñas y convencionales" ni tampoco "partes o componentes de armas convencionales y tecnologías relacionadas, conocimientos, servicios, equipamiento o material".

Un total de 193 países participan hasta el 27 de julio en esta primera conferencia de la ONU sobre el TCA, que busca regular el comercio mundial de armamento, mientras las ONG piden regular la venta de partes y componentes de armamento, un negocio que movió casi 10.000 millones de dólares entre 2008 y 2011.