Han sido unos meses difíciles en el edificio conocido como la Torre Fred Wigg. Primero hubo un incendio, que dejó temporalmente sin hogar a decenas de residentes. Luego vino la ola de robos en los apartamentos dañados por el fuego. Y ahora, el ejército británico pondrá misiles tierra-aire en el techo.

El Ministerio de Defensa afirma que los misiles, capaces de derribar un avión secuestrado, son una pieza clave en el complejo rompecabezas de seguridad para los Juegos Olímpicos de Londres, que comenzarán a finales de este mes. Pero muchos residentes de este proyecto de vivienda pública en el este de la ciudad están consternados al encontrarse de repente en la primera línea de la lucha contra el terrorismo.

"Da un poco de miedo, para ser honesto", dijo Iqbal Hossain, que vive en el edificio con su esposa y tres niños de 2 a 14 años. "Si se trata de la seguridad para los Olímpicos, ¿qué pasa con nuestra seguridad? Si hay un ataque terrorista, lo primero que van a atacar es a los misiles".

Ese era el argumento que presentó el abogado de los residentes, Marc Willers, quien dijo en una audiencia judicial esta semana que los ocupantes del edificio sentían "un miedo totalmente justificado" de que poner misiles en el techo "da lugar al riesgo adicional de que la torre en sí misma puede convertirse en el foco de un ataque terrorista".

Sin embargo, un juez británico rechazó el martes el recurso legal de los residentes. Charles Haddon-Cave falló que los misiles no representan una amenaza real y que el Ministerio de Defensa actuó de acuerdo con la ley cuando decidió desplegar el armamento.

El gobierno insiste en que no hay ninguna amenaza creíble contra la batería de misiles, que estará protegida por soldados desarmados y policías armados.

El edificio es uno de los seis lugares en Londres donde los misiles tierra-aire serán desplegados a mediados de este mes como parte de un enorme operativo de seguridad para los Juegos, que se disputarán entre el 27 de julio y el 12 de agosto. Otros misiles "Rapier", o más pequeños de alta velocidad, también serán desplegados en el techo de otro edificio de apartamentos, en una presa y en terrenos agrícolas en el este de Londres, así como a lo largo de las laderas en el sur de la ciudad.

Todo hace parte del despliegue para proteger los Juegos, que las autoridades reconocen son un objetivo tentador para los terroristas.

El operativo de seguridad incluye 7.500 soldados, miles de policías y 13.200 guardias de seguridad privada, así como aviones de combate en espera en las bases aéreas cercanas y un portahelicópteros en el río Támesis.

Los londinenses han vivido desde hace tiempo bajo la amenaza del terrorismo. Desde la década de 1970 la ciudad ha sido testigo de ataques mortales por parte de milicianos irlandeses, extremistas de extrema derecha que atacaron a personas homosexuales y minorías étnicas, y terroristas suicidas inspirados por al-Qaida que mataron a 52 personas en el sistema de transporte en julio de 2005.

La Torre Fred Wigg es uno de los dos altos edificios de vivienda pública, que datan de la década de 1960, en una calle que de otro modo sólo tendría construcciones de baja altura. Su atractivo para el Ministerio de Defensa es evidente. Los pisos más altos y el techo ofrecen una vista sin obstáculos sobre el este de Londres, el distrito financiero de Canary Wharf y el Parque Olímpico, ubicado a unos tres kilómetros de distancia.

Los misiles tierra-aire se han convertido en parte del mobiliario de los Juegos Olímpicos y otros grandes eventos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, pero los abogados de los residentes aseguran que poner armas letales en zonas densamente pobladas es un acontecimiento nuevo y peligroso.

___

El periodista de The Associated Press Martin Benedyk contribuyó con este despecho. Jill Lawless está en Twitter como http://Twitter.com/JillLawless