Las autoridades investigan en Chile una misteriosa estela luminosa que la pasada medianoche cruzó una buena parte del cielo de Iquique, en el norte del país, donde fue observada o fotografiada por cientos de personas pero no captada por radares o torres de control de los aeropuertos.

Cerca de la medianoche (04:00 GMT de este martes) se pudo observar "una luz bastante llamativa" con un "fuerte estruendo", dijo a los periodistas Mario Hernández, director de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) en la región de Tarapacá.

"Podría ser un meteorito u otro elemento", aventuró el funcionario, mientras muchos habitantes de la ciudad, a 1.851 kilómetros al norte de Santiago, aseguraron a través de las redes sociales haber visto el fenómeno y algunos incluyeron imágenes captadas con teléfonos celulares.

El gobernador de Iquique, Felipe Rojas, advirtió de que varias imágenes aparecidas en Facebook o Twitter "no corresponden al destello de luz" y desmintió versiones circulantes en la ciudad de que se trataba de un meteorito caído en el borde costero local.

Paradójicamente, la luminosidad no fue captada por los radares de la zona ni por las torres de control de los aeropuertos, y hubo sólo un informe, según la Fuerza Aérea, de un avión comercial que pasaba por la región, cuya tripulación advirtió el fenómeno.

La Dirección General de Aeronáutica Civil de Chile (DGAC), dependiente de la Fuerza Aérea, afirmó hoy que la luminosidad no fue causada por aeronave alguna y anunció la apertura de una investigación, que estará a cargo de su Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos (CEFAA).

"No hay registro de ninguna traza que haya sido visualizada en la red norte de radares, como tampoco ningún reporte de otra naturaleza en los centros y torres de control que operan en el territorio nacional, a excepción de lo informado por la tripulación de un avión comercial que avistó una luminosidad en el espacio", dijo la DGAC en un comunicado.

La investigación, explicó, se basará en fotografías, filmaciones y declaraciones de testigos. "De existir dichos registros, se enviará la información a distintos centros de estudios de fenómenos aéreos en el mundo, para complementar el análisis y así obtener una explicación razonable".

"Tal como se puede deducir, una explicación final al fenómeno aéreo anómalo es sometida a un largo proceso de investigación científica, que puede demorar un tiempo indeterminado y no siempre tiene eventualmente una respuesta", agregó la DGAC.