Fitch Ratings confirmó a Estados Unidos con la mayor calificación crediticia que otorga: "AAA", aunque también dejó como negativo el panorama que el aplica, debido, dijo, a la incapacidad del Congreso y el gobierno de Barack Obama de lograr un acuerdo para reducir el déficit presupuestario.

Fitch dijo que la incertidumbre sobre impuestos federales y las políticas de gasto relacionadas con el llamado acantilado fiscal "pesa sobre el pronóstico económico" e incrementa la posibilidad de otra recesión.

Un importante enfrentamiento sobre el presupuesto podría comenzar después de las elecciones en noviembre y extenderse hasta entrado el año próximo, a pesar de la amenaza del acantilado fiscal: 500.000 millones de dólares en inminentes incrementos de impuestos y recortes de gastos.

Asimismo, Fitch dijo que la carga de la deuda pública en la economía seguirá creciendo y podría dañar el crecimiento de no llegar a un acuerdo respecto al déficit.

Las principales agencias calificadoras han advertido durante meses sobre posibles degradaciones en caso de que no se logre una reducción del déficit.