Estados Unidos acogerá del 22 al 27 de julio la XIX Conferencia Internacional sobre el Sida, en un momento en que los científicos creen que se ha llegado al comienzo del fin de la pandemia del síndrome de inmunodeficiencia humana.

Se trata de la primera vez en 22 años que la conferencia se reúne en EE.UU., un país cuyo gobierno prohibía hasta 2010 el ingreso de personas infectadas con el virus.

Se espera que unos 25.000 participantes, entre responsables políticos, científicos, activistas y expertos acudan a los encuentros en Washington DC.

Pero hasta hoy "no hay una decisión" acerca de si el presidente Barack Obama hablará ante la conferencia, como lo han hecho otros jefes de estado en países anfitriones de estas reuniones, dijo a Efe Deborah VonZinkernagel, subcoordinadora en el Departamento de Estado de EE.UU. de las campañas globales sobre el sida.

Por su parte, Diane Havlir, quien copresidirá la conferencia en el Centro de Convenciones de la capital estadounidense, dijo que se está "en un momento crucial".

"Estamos al comienzo del fin de la pandemia del sida, y éste será el tema dominante en ésta, que no es una conferencia médica típica, sino una reunión de dirigentes de todo el mundo, una comunidad de gente apasionada por su trabajo", dijo Havlir, en una rueda de prensa convocada para explicar los objetivos del encuentro.

Hay actualmente en el mundo unos 35 millones de personas infectadas con el VIH o afectadas por el sida y Havlir recordó que "este mal ya se ha cobrado unos 30 millones de vidas".

"Hay unos seis millones de personas que reciben tratamiento pero necesitamos duplicar esa cobertura", indicó.

Por su lado VonZikernagel recordó que el presidente Obama ha apuntado "la meta de una generación libre de sida".

Chris Collins, vicepresidente de la Fundación para la Investigación del Sida, enfatizó la importancia de una "Declaración de Washington", que se propondrá a los conferenciantes y que apunta a la posibilidad de "poner fin a la epidemia".

"El resto ahora es para los legisladores en todo el mundo", agregó. "La ciencia nos ha dado la posibilidad de terminar con este mal, pero los países deben asignar los recursos necesarios".

La asignación de fondos para la investigación, el desarrollo de medicamentos, la distribución de tratamientos y el cuidado de los pacientes son los puntos más controvertidos al aproximarse la conferencia internacional.

En otra conferencia de prensa, Julie Scofield, directora ejecutiva de la Alianza Nacional de Directores de Sida, apuntó que "el gobierno de Obama ha ofrecido una ambiciosa estrategia nacional contra el VIH/sida pero desafortunadamente el Congreso no ha apoyado esos pedidos de presupuesto esenciales".

Gregg Gonsalves, un veterano activista en el ámbito del sida y que ahora trabaja en la Universidad de Yale, opinó en cambio que es el Gobierno mismo de Obama "el que ha resultado una gran decepción" porque "hablan mucho pero no han puesto el dinero sobre la mesa".

En el período fiscal 2012, que termina el 30 de septiembre, el Gobierno de Estados Unidos asignó 6.630 millones de dólares para los programas globales de prevención de la infección con el VIH, y los tratamientos para el síndrome de inmunodeficiencia humana (sida).

Pero en su propuesta fiscal para el período 2013, Obama ha incluido una asignación menor, de 6.420 millones de dólares.

El director del Departamento de VIH/sida en la Organización Mundial de la Salud, Gottfried Hirnschall, dijo a Efe en una entrevista, que Estados Unidos "ha hecho mucho ya en los esfuerzos globales contra este mal" desde que el presidente George W. Bush lanzó en 2003 su "plan de emergencia" que promedió 15.000 millones de dólares en cinco años.

El embajador Eric Goosby, quien encabeza los esfuerzos globales de EE.UU. contra el sida, dijo hoy que el "plan de emergencia nos ha dado una oportunidad para el desarrollo de nuevos avances científicos, para llevarlos al terreno rápidamente y para aplicarlos en gran escala".

"Ahora ha llegado el momento de dar prioridad a la responsabilidad de cada país", añadió.