La Corte Penal Internacional condenó el martes a un caudillo congoleño que usó niños soldados a pasar 14 años en prisión.

Es la primera vez que la CPI, un tribunal creado hace 10 años, sentencia a un criminal de guerra que ya había sido declarado culpable, un caso que sentaría un posible hito en la lucha mundial para proteger a los niños atrapados en conflictos violentos.

Los jueces declararon culpable en marzo a Thomas Lubanga de reclutar niños para su milicia Unión de Patriotas Congoleños y enviarlos a matar o morir en combates en la región de Ituri, en el este de Congo, durante 2002 y 2003.

"La vulnerabilidad de los niños significa que tienen que ser sujetos de una protección especial", dijo el presidente del tribunal, Adrian Fulford, en la audiencia de sentencia.

Los activistas de los derechos humanos elogiaron el fallo.

"Esta sentencia envía una advertencia importante por todo el mundo hacia quienes usan niños soldados, de que sus acciones criminales los llevarán a la cárcel", dijo Armel Luhiriri, de la Coalición por la CPI, un grupo no gubernamental que apoya a la corte internacional y sus esfuerzos por acabar con la impunidad en los peores crímenes del mundo.

La fiscalía había pedido 30 años de cárcel pero dijo que aceptaría una condena de 20 años si Lubanga ofrecía una "disculpa sincera" a las víctimas de sus delitos. El caudillo no pidió perdón.

En un comunicado, la fiscalía dijo que la sentencia "envió un mensaje claro a los perpetradores de crímenes: No quedarán impunes". Los fiscales analizan la posibilidad de apelar la sentencia por considerarla muy baja.

Asimismo, renovaron su llamamiento para que otro líder de las milicias en Congo, Bosco Ntaganda, sea detenido, bajo el argumento de que está involucrado en un aumento reciente de la violencia en el este de ese país. El tribunal ya emitió una orden de arresto contra Ntaganda en 2006, pero aún no ha sido detenido.

Vestido con un traje gris y corbata, Lubanga se mantuvo impávido cuando Fulford leyó la condena.

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Saleh Mwanamilongo, periodista de The Associated Press en Kinshasa, Congo, colaboró para este despacho.