El año pasado, una ola de calor récord azotó Texas, inundaciones masivas ahogaron Bangkok e Inglaterra gozó de un extrañamente cálido noviembre. ¿Qué tanto han sido eventos como estos propiciados por el calentamiento global?

Ha tenido mucho que ver en Texas e Inglaterra, pero al parecer nada que ver con Bangkok, según dice un nuevo análisis dado a conocer el martes.

Los científicos no pueden culpar al calentamiento global de cualquier evento en particular; sin embargo, pueden evaluar cómo el cambio climático ha alterado las posibilidades de que ocurran dichos eventos, dijo en una reunión informativa con la prensa Tom Peterson, de la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés). Peterson es editor de un reporte que incluye el análisis publicado por el Boletín de la Sociedad Estadounidense de Meteorología.

En el análisis sobre Texas, investigadores de la Universidad Estatal de Oregon, y de Inglaterra, se percataron que el estado padeció una ola de calor récord el año pasado. Esto ocurrió durante el patrón climático conocido como La Niña, la otra cara del fenómeno conocido como El Niño. Causada por el enfriamiento del Océano Pacífico central, La Niña generalmente baja las temperaturas globales, pero puede esperarse que haya un clima más cálido y árido en los estados del sur de Estados Unidos. Sin embargo, más allá de eso, los científicos se preguntaban si el calentamiento global afecta las probabilidades de que suceda un evento como ese.

Para descubrirlo, corrieron un buen número de simulaciones por computadora del clima texano durante los años que ocurre La Niña. Compararon el resultado con tres años como esos registrados en la década de 1960 con el de 2008, que fue utilizado como si fuera el 2011, ya que no fue posible hacer la simulación del año pasado. La idea, dijeron, era revisar la probabilidad de que esa ola de calor, tanto antes como ahora, haya sido en buena medida causada por los cambios climáticos provocados por el hombre, principalmente por la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo.

La conclusión: el calentamiento global ha hecho que una ola de calor como la registrada en Texas sea 20 veces más probable de ocurrir durante el año de La Niña.

Con un acercamiento similar, los científicos de la Universidad de Oxford y el gobierno británico observaron las temperaturas de la región central de Inglaterra. El noviembre pasado fue el segundo más cálido en la zona en más de 300 años. Y diciembre del 2010 fue el segundo más frío en el mismo lapso.

Su análisis concluyó que el calentamiento global ha hecho un noviembre cálido como ese unas 62 veces más probable, y un diciembre tan frío apenas la mitad de probable.

Kevin Trenberth, de la sección de análisis climático del Centro Nacional para el Estudio Atmosférico, dijo que el estudio británico le parecía razonable, dados los modelos climáticos que llamó imperfectos. En cuanto al resultado de Texas, dijo que dada la manera en que se hizo el estudio, el incremento calculado de probabilidad "bien podría estar subestimado".

Un tercer análisis consideró las inusuales riadas del año pasado en el centro y sur de Tailandia, incluyendo barrios en Bangkok. El resultado no dio señales de que el cambio climático haya tenido un papel en el evento, e hizo notar que la cantidad de lluvia no era tan inusual. La escala de la inundación fue influida más por factores como las políticas de operación de reservas, dijeron los investigadores.

También en dicha reunión informativa, la NOAA dio a conocer su reporte climático de 2011, el cual incluyó varias estadísticas similares a lo que había anunciado previamente.

El año pasado fue el más frío desde 2008 en términos de promedio global de temperaturas, aunque aún está entre los 15 más cálidos desde que se empezó a llevar registro a finales del siglo XIX, dijo la agencia. Asimismo, se colocó por arriba del promedio para el período entre 1980 y 2010.

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En internet:

NOAA: http://www.climate.gov