El argentino Marcelo Bielsa mantuvo en 2007, cuando era seleccionador de Chile, una tensa relación con el responsable de las obras de remodelación del centro de entrenamiento de la selección, quien asegura que el rosarino le quitó el saludo y dejó de hablarle.

Víctor Pérez Echeverría relata en la edición de hoy del diario El Mercurio el áspero trato que tuvo con el actual técnico del Athletic de Bilbao, situación que lo llevó a abandonar su puesto de trabajo cuatro meses después de la llegada de Bielsa a Chile.

Este ingeniero eléctrico asegura que no le sorprendió el incidente que protagonizó el rosarino la semana pasada en Bilbao, cuando criticó duramente el estado de las obras en las instalaciones de Lezama y reconoció haber agredido a un empleado de la empresa constructora.

"Marcelo es una persona que se mete en todo, invade el campo de otros profesionales, y conmigo tuvo muchas dificultades", indicó Pérez al rotativo.

El profesional explica que en agosto de 2007, cuando Bielsa asumió el cargo de seleccionador, él llevaba más de seis meses trabajando en la remodelación del complejo de Juan Pinto Durán, el cuartel general de la Roja.

"Pero noventa días después ya me había quitado el saludo, me dejó de hablar y me puso como intermediario a alguien de su cuerpo médico", señala.

Pérez dice que el rosarino quería "meterse" en los trabajos de remodelación y realizar "muchos cambios", a los que el ingeniero se oponía.

"No me agarró del brazo ni me empujó, porque no le di el espacio para que lo hiciera", señala.

El profesional asegura que Bielsa es "muy obsesivo" y "exagerado", y puede llegar a convertirse en "maleducado y desagradable" cuando las cosas no se hacen a su gusto.

"El tema es que a Bielsa le gusta rodearse de gente que le dice a todo que sí", agrega.