Un hombre que supuestamente intervino en la planeación de un atentado contra la exsenadora liberal Piedad Córdoba y el alcalde bogotano, Gustavo Petro, reveló desde su escondite en Venezuela los pormenores de ese plan por miedo a ser asesinado, según informó hoy un diario colombiano.

El diario La Opinión de la ciudad de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, publicó hoy una entrevista con el supuesto testigo arrepentido que iba a desempeñar las labores de "distractor" que le había encomendado, según él, el cerebro del plan, el exmilitar Hernando Medina Camacho.

"Se trata del sargento retirado Hernando Medina Camacho", señaló el testigo de este supuesto plan para matar a dos representantes de la izquierda colombiana, del que la Fiscalía ya ha comenzado a recopilar pruebas de acuerdo a lo sostenido por Córdoba al diario.

Sin embargo, las fuentes del ente acusador consultadas por Efe manifestaron que por el momento no hay una investigación oficial abierta al respecto.

Medina Camacho es uno de los dos sargentos retirados del Ejército colombiano condenados por matar al senador Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994, quien, al cabo de una pena reducida de 8 años ha afrontado otras decisiones judiciales por cuenta de sus actividades ilegales.

De acuerdo con la versión del testigo consultado por el diario cucuteño, la ciudad de Neiva (Huila, sur) fue objeto el pasado 6 de mayo de la reunión para urdir la muerte de Córdoba, quien ha mediado ante las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para la liberación de una veintena de secuestrados desde 2008.

En esa reunión, también se habló de Petro, exguerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19) y burgomaestre de la capital colombiana desde el pasado 1 de enero, lo que confirmó ayer su secretario privado, Jorge Rojas, al anunciar el fortalecimiento de las medidas de seguridad del alcalde.

Medina se reunió con dos hombres y una mujer, quienes debían repartirse 500 millones de pesos (unos 280.000 dólares), aunque en los atentados iban a participar otras dos personas que recibirían 200 millones de pesos cada una (unos 112.000 dólares) y otros 100 millones (56.000 dólares) se destinarían a la logística.

La encargada de asesinar a Córdoba era una mujer a la que nunca conocieron, pero que según supieron, inició su trabajo de inteligencia el pasado 15 de abril cuando la exsenadora fue a Neiva a presentar el movimiento Marcha Patriótica que dio lugar al nuevo partido de izquierdas Consejo Patriótico Nacional.

En el acto, la mujer le entregó una tarjeta con un chip que permitió hacerle seguimiento, episodio del que habló Córdoba con el testigo y luego denunció en una rueda de prensa en Bogotá el 9 de mayo.

"Debemos dejar muy claro que es que es una tentativa de asesinato muy bien diseñada, muy bien organizada, con tecnología de punta", dijo la exsenadora entonces.