Un ciudadano surcoreano estrelló hoy un camión contra la Embajada de Japón en Seúl sin que se produjeran daños personales, aparentemente en respuesta a un acto vandálico cometido por un ultraderechista nipón contra un monumento surcoreano.

El conductor del camión, de 61 años, derribó la puerta principal del recinto de la embajada a las 4:55 hora local (19:55 GMT del domingo) e inmediatamente fue detenido por la policía, informó la agencia Yonhap.

Tras su detención, confesó que realizó el ataque en protesta por el acto vandálico perpetrado en junio por Nobuyuki Suzuki, activista nipón de extrema derecha, sobre un monumento dedicado a mujeres coreanas que el Ejército japonés convirtió en esclavas sexuales durante la II Guerra Mundial.

Suzuki colocó en el monumento, ubicado específicamente frente a la embajada de Japón, un poste de madera en el que reclama las disputadas Rocas de Liancourt en el Mar del Este (Mar de Japón) -administradas de facto por Corea del Sur- como territorio nipón.

La disputa por estos pequeños islotes, denominados Dokdo por Corea del Sur y Takeshima por Japón, aún genera tensiones diplomáticas entre ambos países.

La ofensa del activista japonés, que posteriormente regresó a su país y calificó en su blog como "prostitutas" a las esclavas sexuales, causó un gran revuelo en Corea del Sur, donde todavía no se han cerrado las heridas de la colonización japonesa (1910-1945).

A principios de mes 10 ancianas que fueron víctimas de la esclavitud sexual presentaron una demanda contra Suzuki en Seúl por difamación.

Se calcula que hasta 200.000 mujeres, en su mayoría coreanas pero también de otros países ocupados por Japón, fueron forzadas en burdeles militares, llamados eufemísticamente "casas del confort", durante la Segunda Guerra Mundial.

Japón negó durante décadas su responsabilidad hasta que la reconoció formalmente en 1993, cuando salieron a la luz pruebas claras de la implicación de las autoridades niponas.

Sin embargo, Corea del Sur considera que todavía no se ha producido una disculpa oficial sincera al respecto.

El sentimiento antijaponés de buena parte de la sociedad de Corea del Sur por asuntos relativos a la colonización obligó a Seúl a suspender a finales de junio un acuerdo de intercambio de inteligencia militar, que hubiera sido el primero en materia de defensa entre los dos países. EFE