El máximo tribunal de Egipto insistió el lunes en que su fallo, que llevó a la disolución del Parlamento dominado por los islamistas, es definitivo y obligatorio, con lo que quedó montado el escenario para un enfrentamiento con el recién elegido presidente del país luego que éste ordenó a los legisladores reanudar sesiones.

El anuncio realizado por la televisión estatal se produjo un día después que el presidente Mohamed Morsi convocó sorpresivamente a la Legislatura para que se reúna, en desafío a la decisión del poderoso ejército de disolver el Parlamento luego de que la Corte Suprema Constitucional dictaminara que un tercio de sus miembros fueron elegidos ilegalmente.

Sin embargo, el presidente y los altos mandos militares se presentaron juntos el lunes durante una ceremonia de graduación militar.

Morsi se sentó entre el jefe de las fuerzas armadas, el mariscal Huseín Tantawi y el jefe del Estado Mayor, Sami Anan. Los tres estuvieron sombríos durante la mayor parte de la ceremonia, pero Tantawi y Morsi intercambiaron algunas palabras mientras estuvieron sentados en la tribuna.

Mientras tanto, el ejército envió una advertencia apenas velada a Morsi al decir que confiaba que todas las instituciones del gobierno respetarán los decretos constitucionales proclamados por la junta militar durante sus 16 meses en el poder desde la renuncia de Hosni Mubarak.

Los decretos son una medida temporal tras la suspensión de la Constitución que estuvo en vigor durante los 29 años del régimen de Mubarak. Aún no se ha redactado una Constitución nueva y permanente.

El último de los dos decretos, emitido el 17 de junio, dio al ejército amplios poderes tras entregar el control del país a Morsi el 30 de junio.

La declaración decía que las fuerzas militares seguirían apoyando "la legitimidad, la Constitución y la ley", lo que significa que es muy probable que los generales se opongan a asumir la parte judicial en su disputa con Morsi sobre el destino del Parlamento.

Los magistrados de la Corte ratificaron su decisión del 14 de junio en una reunión de emergencia, momentos después de que el presidente del Parlamento egipcio disuelto — y dominado por islamistas_, Saad el-Katatni, convocó a una sesión de la Legislatura para el martes. El fallo de la corte no incluye la cámara alta del Parlamento, conocida como el Consejo de la Shura, que tiene poco poder.

Tanto Morsi como el-Katatni son miembros desde hace mucho tiempo de la Hermandad Musulmana, un grupo fundamentalista que desde hace años tiene conflictos con los militares. Junto con otros islamistas, tiene la mayoría de los escaños parlamentarios.

La decisión de Morsi parecía ser un intento de ejercer su autoridad como presidente pese a una serie de medidas de las fuerzas militares adoptadas antes de su elección que buscan limitar sus poderes.

En un reporte separado, la agencia estatal de noticias del Medio Oriente indicó que la corte tenía planeado analizar varios casos el martes que ponen en duda la legalidad de la decisión de Morsi de convocar de nuevo al Parlamento.

El edificio del Parlamento estaba bajo vigilancia policial el lunes, aunque muchos partidarios de Morsi se reunieron en el exterior. Muchos diputados islamistas, que combinados tienen más del 70% de los escaños de la Legislatura, han dicho que asistirían a la sesión del martes. Los legisladores que no son islamistas, sin embargo, se inclinaban hacia un boicot.

"¿Cómo podemos asistir, en violación de un fallo judicial?", dijo Imad Gad, un legislador secular. "Debe haber respeto a la ley y a las instituciones del Estado", agregó.