Dos representantes de la Iglesia Católica se reunieron el lunes con dirigentes sociales contrarios al desarrollo de un gigantesco proyecto aurífero en la sierra norte de Perú para promover un entendimiento con el gobierno, que ponga fin al conflicto que ha provocado cinco muertos.

El Arzobispo de Trujillo, monseñor Miguel Cabrejos, y el sacerdote Gastón Garatea llegaron a Cajamarca, a 560 kilómetros al norte de Lima, para escuchar los argumentos de las autoridades locales sobre por qué se oponen al proyecto minero Conga, de la estadounidense Newmont, y se comprometieron a llevar esa posición al presidente Ollanta Humala.

"Creo que ha sido muy buena la reunión, hemos escuchado, nuestros hermanos han hablado", dijo monseñor Cabrejos en rueda de prensa, luego de la reunión que duró unas tres horas.

La intervención del prelado para mediar en el conflicto en Cajamarca fue una propuesta de Humala, luego de un escalamiento de las tensiones en esa región, a raíz de violentas protestas contra el proyecto minero, que dejaron en dos días cinco muertos la semana pasada. El gobierno decretó un estado de emergencia en esa región para evitar nuevos desbordes sociales.

Desafiando el estado de emergencia que prohibe las reuniones públicas, unas 200 personas se congregaron en las afueras del local donde se desarrollaba la reunión con monseñor Cabrejos, para corear lemas y consignas contra Conga y contra Humala como: "Conga no va", "Agua sí, oro no", "Ollanta traidor", y "Ollanta asesino".

Los sectores rurales de Cajamarca se oponen tajantemente a Conga por creer que afectará irremediablemente sus fuentes de agua. El proyecto implica el secado de cuatro lagunas para explotar oro y cobre.