Alida Juliani Sánchez

Los expedicionarios de la Ruta Quetzal BBVA apuran sus últimas horas en Colombia con una visita a su capital, Bogotá, donde pondrán punto y final a 21 días de aventura recorriendo el país andino desde la ciudad de Cali, al sur del país, hasta la costa del mar Caribe.

En Bogotá, los ruteros visitaron la Quinta de Simón Bolívar, el Museo del Oro, el Jardín Botánico "José Celestino Mutis" y caminaron por las calles del centro histórico de la ciudad.

Situada en la falda de la montaña de Monserrate, la Quinta que lleva el nombre del libertador de las Américas fue construida en 1801, pero no fue ocupada por Bolívar hasta 1821, que la usó intermitentemente como lugar de descanso durante nueve años.

Con el paso del tiempo, y tras tener varios dueños, fue utilizada, entre otras cosas, como colegio, manicomio o fábrica de licores y cueros, de tal manera que cuando fue recuperada por el Gobierno colombiano apenas quedaba nada de su decoración inicial.

Sin embargo, sus estancias conservan todavía algunos objetos originales como la cama en la que descansaba el libertador, de quien se sabe que medía entre 1'55 y 1'62 de estatura, era muy delgado y calzaba apenas un 34.

Aquejado por la tuberculosis, Bolívar solía dormir sentado, y se alimentaba fundamentalmente de frutas y verduras, aunque los panecillos de maíz y el buen vino no faltaban habitualmente en la mesa de su comedor, en la que departía con familiares y miembros del Gobierno.

La Quinta del libertador americano fue la primera parada que realizó la Ruta en la capital colombiana, cuyo nombre, Bogotá, deriva del término indígena "bacatá", que significa tierra fértil cercada de montañas.

Sus habitantes, conocidos como bogotanos, rolos o cachacos, pudieron ver después pasear por las calles del centro de la ciudad a los jóvenes integrantes de la expedición, que visitaron el barrio de la Candelaria, la catedral y el Palacio de Nariño, sede del Gobierno de Colombia, entre otros lugares.

En el Museo del Oro, los ruteros admiraron algunas de las más importantes piezas del arte prehispánico colombiano que datan del 400 al 700 antes de Cristo.

Guiados por jóvenes antropólogos, descubrieron el pensamiento y las tradiciones de los primeros pobladores del país a través del trabajo que realizaban con metales como el oro, la plata o el bronce.

Fundado en el año 1939, el Museo alberga las piezas que sobrevivieron a los grandes saqueos arqueológicos, como el que tuvo lugar en la hacienda de la Malagana, en el Valle del Cauca, en 1994, en cuyas tierras se localizaban más de 200 entierros de un importancia similar a la del "Señor de Sipán", en Perú.

"Parte de lo robado se logró recuperar y, gracias a lo que ocurrió, surgieron las leyes de patrimonio arqueológico", explicó una de las guías.

Tras recorrer el centro histórico de la ciudad, los expedicionarios de la Ruta visitaron el Jardín Botánico de Bogotá "José Celestino Mutis", el más grande de Colombia, que alberga unas 18.206 especies de plantas, sobre todo procedentes de la región andina.

El Jardín contiene cinco colecciones especiales dedicadas a la conservación de especies en peligro de esa región, además varios tipos de rosas, orquídeas, palmas, coníferas, plantas medicinales y acuáticas.

Pero el que sin duda llamó más la atención de los jóvenes fue el árbol conocido como "Arrayán", bajo cuyas ramas se dice que las mujeres llevan a sus enamorados a descansar para saber si les son fieles o no.