El Ejército brasileño concluyó hoy su repliegue del llamado Complexo do Alemao, el conjunto de barriadas pobres de Río de Janeiro que durante décadas fue bastión de grupos de narcotraficantes y cuyo control fue retomado por las autoridades en noviembre de 2010, informaron fuentes oficiales.

Los militares que garantizaban la seguridad en estas barriadas pobres en la zona norte de la ciudad más emblemática de Brasil comenzaron a retirarse en marzo pasado y los últimos que quedaban abandonaron hoy el complejo, de 40.000 habitantes, junto con los blindados que mantenían en las favelas.

Los soldados se retiraron gradualmente en la medida en que el gobierno regional de Río de Janeiro fue abriendo nuevos puestos policiales permanentes en favelas que durante muchos años fueron dominadas por pistoleros.

La salida definitiva de las tropas fue celebrada en una ceremonia en la que fueron inaugurados dos nuevos puestos policiales y a la que acudieron el ministro de Defensa, Celso Amorim, y el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral.

En la misma ceremonia el Ejército le transfirió a la Policía el comando del llamado proceso de "pacificación" del Complexo do Alemao y de las favelas vecinas en la región de Penha.

Según la gobernación de Río de Janeiro, la seguridad en ambas regiones pasa a ser garantizada exclusivamente a partir de esta semana por la Policía, que ya cuenta con ocho puestos permanentes con 2.150 agentes.

La instalación de las llamadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP) forma parte de una política iniciada por el gobierno regional de Río de Janeiro en 2008 para expulsar a las bandas de narcotraficantes de las favelas de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos que la ciudad organizará en 2016.

La gobernación de Río de Janeiro solicitó extraordinariamente la permanencia de los militares en las barriadas ocupadas en el Complexo do Alemao mientras reclutaba y entrenaba a los agentes de policía que pasaron a patrullar esas barriadas.

El Complexo do Alemao y la vecina favela de Vila Cruzeiro, también en el barrio de Penha eran considerados como los principales fortines del Comando Vermelho, la mayor organización criminal de Río de Janeiro.

Los policías y militares tomaron el conjunto de barriadas el 28 de noviembre de 2010 con la ayuda de tanques y carros blindados, en una acción que no dejó ni muertos ni heridos porque los pistoleros huyeron antes de la operación.