El enfrentamiento entre la presidenta argentina, Cristina Fernández, y el gobernador de Buenos Aires, la mayor provincia del país, Daniel Scioli, por la distribución de fondos desató hoy una tensa polémica entre los distintos sectores del peronismo.

El distanciamiento se hizo evidente cuando, después de que el gobernador adelantara sus intenciones de aspirar a la Presidencia del país en 2015, Fernández limitó el giro de fondos para el pago de salarios a los funcionarios provinciales, lo que obligó a Scioli a fraccionarlo, una decisión que recibió un duro revés judicial y puso contra las cuerdas a este antiguo aliado del kirchnerismo.

El vicepresidente del Gobierno, Amado Boudou, cuestionado por su presunta relación con empresarios investigados por corrupción, advirtió hoy que "no es momento de candidaturas ni de apetencias personales".

"Lamentablemente, en el último mes hemos visto que hay dirigentes importantes de la Argentina que han puesto lo personal por sobre lo colectivo y este no es tiempo de candidaturas ni de posiciones extremas, sino un tiempo de poner el hombro para seguir creciendo", dijo.

"El error que cometió Daniel fue lanzar una interna a tres años de las elecciones", declaró hoy el diputado kirchnerista Carlos Kunkel a la emisora Radio 10 para explicar el alejamiento entre Fernández y el gobernador.

Kunkel opinó que el problema de falta de fondos es del Gobierno de la provincia y no del Estado y atribuyó la situación a una "evaluación inadecuada" del entonces ministro provincial de Economía y hoy responsable de Infraestructura, Alejandro Arlía.

La política fiscal argentina deja en manos del Estado la recaudación de impuestos y la posterior devolución de una parte a las provincias, un sistema conocido como "coparticipación".

Las críticas del kirchnerismo fueron respondidas desde sectores próximos al gobernador, como el propio Arlía, que recordó hoy su currículum, "vicepresidente de (el expresidente, Néstor) Kirchner y dos veces en la lista de Fernández", habla por sí mismo e impide que Scioli esté "en otro lado que no sea el proyecto nacional".

En declaraciones a radio Mitre, Arlía señaló que "hay algunos que deben sentir envidia porque Scioli mida bien (en las encuestas), y bueno, es una cuestión de diván", al hablar sobre los referentes oficialistas que han criticado al gobernador.

Para Hugo Moyano, líder de la mayor central obrera del país, la Confederación General de los Trabajadores (CGT), antiguo aliado del kirchnerismo y hoy enfrentado al Gobierno de Fernández, Scioli sufre "un golpe de Estado encubierto" con tintes de "autoritarismo" que busca debilitarlo.

El conflicto ha superado los límites del peronismo y hasta el alcalde de la ciudad de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, se ha pronunciado sobre la polémica.

El mandatario porteño, considerado el líder de la oposición, advirtió contra las "peleas internas del oficialismo", y explicó que, en una reciente gira en Singapur, habló con empresario deseosos de invertir en Argentina pero que no lo hacen porque los argentinos "no se ponen de acuerdo ni siquiera" dentro del partido gobernante.

Macri denunció que la ciudad de Buenos Aires es "el distrito más perjudicado por la coparticipación" y aprovechó hoy su participación en los festejos por el día de la Independencia para reclamar más fondos.