El nuevo seleccionador de la selección francesa de fútbol, Didier Deschamps, advirtió hoy que la situación actual del combinado galo, eliminado en cuartos de final en la Eurocopa, hace que los jugadores ya no tengan "derecho al error".

"No estoy aquí para amenazar a nadie, tengo confianza (...), pero ya no se pueden permitir el mínimo error", añadió en su primera conferencia de prensa desde que este domingo se le confirmó como sustituto de Laurent Blanc, que abandonó el banquillo el pasado 30 de junio.

El exentrenador del Olympique de Marsella (OM) subrayó que desea formar un equipo eficaz, "que controle y se imponga al adversario", y avanzó que para ello va a privilegiar tanto el aspecto defensivo como el ofensivo, aunque la estrategia final dependa del oponente.

"Cogeré a los jugadores que mejor correspondan al sistema que quiero poner en marcha", indicó Deschamps, que insistió en que no está en ese puesto "para satisfacer a todo el mundo" y en que no le va a quitar el sueño el nivel de exposición al que le somete su nueva labor.

"Asumiré mis decisiones", dijo en esa intervención, en la que se confirmó que ha fichado por dos años y que su contrato se renovará de manera automática si consigue clasificar al país para el Mundial de 2014.

Para el nuevo seleccionador, de 43 años y que ha logrado seis títulos en tres años como técnico del OM, la principal dificultad de su nuevo trabajo no es el hecho de escoger entre los mejores jugadores nacionales, sino conseguir un conjunto "complementario" en el que el talento de cada uno se ponga al servicio del grupo.

El presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), Noël Le Graët, quiso dejar constancia de que Deschamps "tiene la capacidad deportiva y moral" para ello, y recalcó que pese a que los medios han conjeturado con otros nombres, como el del exjugador del Real Madrid Zinedine Zidane, él siempre fue "la primera opción".